¿Hay ‘oro tecnológico’ en el subsuelo de Fuerteventura?

Certifican el hallazgo de ‘tierras raras’ en proporciones de hasta ocho kilos por tonelada de material procesado, una cantidad que haría rentable su explotación
- Lancelot Digital
La noticia que publicaba este fin de semana el periódico El Día de que dos científicos encontraban ‘oro tecnológico’ en el subsuelo de la isla de Fuerteventura ha generado importantes expectativas de rentabilizar este hallazgo.
El hecho de que se hayan localizado “tierras raras” en una proporción de hasta ocho kilos por tonelada, hace viable su explotación.
En efecto, tal y como publicaba Francisco Pomares en El Día se trata de un proyecto financiado por los Gobiernos de España y de Canarias y capitaneado por los profesores José Mangas Viñuela, catedrático y miembro del Instituto de Oceanografía y Cambio Global de la ULPGC, y Jorge Méndez Ramos, profesor del Departamento e Física de la ULL. Ambos han logrado certificar la existencia de tierras raras en concentraciones extraordinariamente elevadas –de hasta 8.200 partes por millón– en un grupo de más de cien muestras de mineral de carbonatita, remitidas por los responsables del proyecto canario a ACT LABS de Ontario (Canada), uno de los tres laboratorios que realizan este tipo de análisis en el mundo.
El trabajo de investigación se encuentra aún pendiente de publicación científica, por lo que los investigadores solicitan cautela sobre los resultados, pero todo indica que sería factible una explotación rentable del mineral, si en la zona de donde se han extraído las muestras, en Cabo Blanco, Fuerteventura –hoy bajo jurisdicción militar- se permitiera la extracción del mineral.
La posible existencia de yacimientos de minerales susceptibles de contener altas concentraciones de tierras raras supone una noticia de gran interés científico y económico: desde el punto de vista científico, amplia enormemente las expectativas de realizar ciencia básica en el archipiélago, y desde una perspectiva económica plantea la posibilidad de una futura explotación rentable de materiales minerales de extraordinario valor económico, imprescindibles hoy para el desarrollo de la economía verde y las tecnologías de la comunicación.
Las tierras raras –denominación que agrupa a 17 elementos de la tabla periódica, 14 de ellos el grupo de los lantánidos– se encuentran repartidas por todo el planeta, presentes en otros minerales, normalmente en concentraciones tan escasas –alrededor de 100 gramos por tonelada– que hacen económica y ecológicamente inviable su explotación, por la enorme cantidad de material desechado que producirían. En la actualidad el 90% de la producción mundial está concentrada en una única mina de Mongolia Interior (China) con vetas que contienen las mayores concentraciones de tierras raras hasta ahora conocidas, de hasta veinte kilos por tonelada. Desde 2010, y en el contexto de represalias políticas a Japón y de su guerra comercial con EE UU, China mantiene férreamente el control de sus exportaciones, a las que ha impuesto aranceles muy elevados, que han disparado los precios.