La ‘flota fantasma’ rusa dispara las alertas frente a Canarias: detectan unos 50 buques cada semana

Seguridad Nacional advierte del aumento del tráfico marítimo vinculado a Rusia cerca del archipiélago y alerta del riesgo de accidentes, contaminación y posibles daños a infraestructuras submarinas
- Lancelot Digital
- Diario de Avisos
El Gobierno ha reconocido el creciente riesgo que representa la denominada ‘flota fantasma’ rusa en aguas próximas a Canarias, donde actualmente se detecta una media de 50 embarcaciones semanales vinculadas a este entramado marítimo que opera al margen de las sanciones internacionales.
Así lo recoge el último Informe de Seguridad Nacional, elaborado por el Departamento de Seguridad Nacional dependiente de Presidencia del Gobierno, en el que se advierte de que la presencia de estos buques se ha multiplicado por cinco a lo largo de 2025 en las inmediaciones del archipiélago canario.
El documento señala que, aunque España no figura entre los principales objetivos de la actividad híbrida rusa, el incremento de petroleros y barcos de transporte relacionados con Moscú en el Mediterráneo y el entorno atlántico español “añade riesgos” para la seguridad marítima.
Entre las amenazas detectadas, el informe menciona posibles accidentes marítimos, episodios de contaminación, daños sobre infraestructuras submarinas —como cables o gasoductos— e incluso el hipotético uso de estas embarcaciones como plataformas para el lanzamiento de drones.
La actividad de esta denominada ‘flota fantasma’ se concentra especialmente en aguas próximas a Canarias, así como en las rutas del mar de Alborán y el estrecho de Gibraltar. Según el Gobierno, se trata principalmente de buques dedicados al transporte y transbordo de petróleo crudo y productos refinados de origen ruso, aunque también venezolano e iraní, con destino final a mercados asiáticos.
El Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima de la Armada (COVAM), encargado de monitorizar este tipo de movimientos, mantiene bajo seguimiento constante a estas embarcaciones, tomando como referencia la lista de barcos sancionados por la Unión Europea, que ya ronda las 600 unidades.
Pese al aumento de esta actividad, el Ejecutivo admite las dificultades legales para actuar contra estos barcos en aguas internacionales. No obstante, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han intensificado la vigilancia en zonas consideradas sensibles, como puertos, áreas de fondeo o infraestructuras submarinas estratégicas.
Para ello, se apoyan en sistemas de control como el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) de la Guardia Civil, sensores costeros, patrullas oceánicas y la colaboración con la Armada y la Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA), con el objetivo de detectar movimientos sospechosos y reforzar el control del tráfico marítimo anómalo.