Astiberri, 25 aniversario con premio incluido

El Ministerio Cultura concede a la editorial vasca el galardón por la Mejor Labor Cultural 2026, justo cuando cumplen 25 años
Noé Ramón
El Ministerio de Cultura ha concedido el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2026 a Astiberri, la editorial bilbaína que durante 25 años ha convertido la historieta y la novela gráfica en un género de calidad y a respetar. El jurado justificó su decisión por “su inestimable contribución a elevar el cómic a la categoría de alta literatura y la enorme ambición artística de un catálogo que da prueba de su espíritu exigente”.
La noticia llegó sin previo aviso y por lo tanto provocó un importante alboroto en la sede de la editorial. “Ha sido una alegría inmensa, no nos lo esperábamos. Cuando te dan un premio de este tipo te paras a pensar en todo el camino recorrido. Son 25 años de mucho riesgo, de equivocarse, de acertar, y sobre todo de un equipo que ha creído en el cómic como literatura desde el día uno”, explica desde Astiberri, la editora, Hélöise Guerrier.

El premio, dotado con 30.000 euros, reconoce la trayectoria completa de un sello, no a un título concreto, y es el máximo galardón que otorga el Estado a la labor editorial en España.
Guerrier insiste en que el reconocimiento no es solo para la editorial, sino “al trabajo de autores, traductores, diseñadores, libreros y lectores que han estado ahí desde el principio. Sin ellos este proyecto no existiría. El cómic se ha librado de pedir permiso para estar en estanterías de literatura. Estamos de enhorabuena todos los del sector”, señala Guerrier quien se queja de que “durante mucho tiempo el cómic estaba obligado a justificarse. Hoy ya no hace falta. Está en las universidades, en las bibliotecas, en los premios literarios… Esta noticia lo confirma”, indica la editora.
El Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural se concede desde 1994 y entre los galardonados figuran editoriales que han marcado la edición en español, como Tusquets y Anagrama que lo compartieron en la primera edición o Acantilado que lo recibió en 2024 y La Uña Rota en 2025, por nombrar solo algunas.

El jurado lo designa el Ministerio de Cultura y lo preside la directora general del Libro, del Cómic y de la Lectura, María José Gálvez. Su función es valorar el conjunto de una trayectoria, la calidad del catálogo, la innovación en las líneas editoriales, el riesgo asumido y la aportación al debate cultural.
El hecho de que el galardón recaiga en 2026 en Astiberri es significativo. Por un lado coincide con su 25º aniversario y además supone un punto de inflexión simbólica al ser la primera vez que una editorial cuyo eje central es el cómic recibe este reconocimiento de forma explícita.
Astiberri nació en Bilbao en 2001, en un momento en el que la historieta tenía poco espacio en las librerías generalistas. Apostó desde el principio por autores nacionales e internacionales que trataban temáticas complejas con lenguaje gráfico como memoria histórica, política, identidad, salud mental o migración. Desde que fue fundada por Fernando Tarancón, Laureano Domínguez y Javier Zalbidegoitia, hasta la actualidad su catálogo está formado por unos mil títulos de los que la mitad son extranjeros. Entre las principales publicaciones está La Casa y Arrugas de Paco Roca o Las Meninas de Javier Olivares. Por si fuera poco los dos últimos premios nacionales han recaído en las autoras de la editorial, Bea Lema y Candela Sierra.

Guerrier lo resume así: “Siempre hemos intentado publicar los libros que nos gustaría leer. A veces salen bien, a veces no. Pero la idea ha sido mantener una línea coherente, sin mirar demasiado lo que se vende en el momento”. En su catálogo están autores claves de la novela gráfica contemporánea en español, como Paco Roca, David Rubín, Kim, Alfonso Zapico, Mikel Begoña, Cristina Durán o Miguelanxo Prado. Pero también cuenta con firmas internacionales como Craig Thompson, Marjane Satrapi o Joe Sacco. La editorial ha sido responsable de poner en las manos del lector español obras que luego se convirtieron en referentes y premios en festivales como Angulema o el Salón de Barcelona.
El jurado ha valorado precisamente esa línea, un catálogo que no ha buscado el éxito fácil, sino la coherencia y la calidad literaria. “Elevar el cómic a la categoría de alta literatura” en este caso no es una frase hecha. Los críticos creen que Astiberri ha sido una de las editoriales que más ha hecho para que el medio dejara de verse como un producto menor.
El premio es continuación de un ciclo de recientes reconocimientos institucionales al mundo de los tebeos. Hace apenas unos días, el veterano autor Carlos Giménez recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, el máximo galardón que concede también el Ministerio de Cultura en el ámbito artístico y hace pocos años se institucionalizó el día del cómic. Por esa misma época salió a la luz el Libro Blanco en el que la Sectorial hizo un minucioso y a veces desalentador análisis del mundo de la historieta. La editora cree que gracias a esta iniciativa ha sido posible la concesión de ayudas oficiales los últimos dos años por parte del Ministerio, que como suele ocurrir no ha estado exenta de polémicas, y que en su caso se unen a las que desde hace tiempo otorga el Gobierno vasco.
Sobre el último premio reitera: “Con este tipo de noticias estamos de enhorabuena todos los que formamos esta familia. Ese es el sentir general en librerías especializadas y entre autores”. Durante décadas, la historieta tuvo que luchar contra el estigma de ser “solo para niños” pero hoy, los jurados, las universidades y las bibliotecas públicas la tratan como lo que es en realidad, literatura en imágenes.
El reconocimiento a Astiberri refuerza la idea de que el cómic no es un premio a un producto de entretenimiento, sino a una editorial que ha construido un proyecto cultural sólido, arriesgado y coherente durante un cuarto de siglo.
Además de los 30.000 euros el galardón tiene un peso simbólico importante al servir para visibilizar a la editorial y al género ante libreros, bibliotecas, instituciones y lectores que quizás no conocían su trabajo. También envía un mensaje claro al sector en el sentido de que la apuesta por el cómic de autor tiene respaldo institucional.
El Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural se entrega en un acto oficial en Madrid, presidido por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun. En ediciones anteriores, la convocatoria ha servido para reivindicar el papel del editor como mediador cultural, una figura que selecciona, cuida y da forma a los libros que llegan al lector.
Para Astiberri, la celebración del 25 aniversario coincide ahora con este espaldarazo, de manera que justo después de aquella primera apuesta en Bilbao, el cómic entra en el salón principal de la cultura española y lo hace con Astiberri abriendo la puerta.
La firma ha destacado por una apuesta firme a favor de la novela gráfica, surgida casi de forma simultánea a la de su nacimiento, en la que “poco a poco el cómic empieza a ganar terreno en las librerías y prensa generalistas, y así ayudó a captar un nuevo tipo de público, no solo al lector de toda la vida”.
En cuanto a la inevitable piratería la política es muy clara, delegan en el Centro Español de Derechos de Autor (Cedro) para que tome las acciones que crea conveniente tanto legales como exigiendo su desaparición de las redes, pero siendo conscientes de que “es muy difícil ponerle puertas al campo”, indica Guerrier.
Otro fenómeno surgido durante estos años ha sido el progresivo crecimiento de lectoras y autoras, hasta casi llegar a la paridad con los hombres, un logro que ha costado porque “al final es verdad que este ha sido un mundo bastante masculino, lo que ya no es tan cierto si miramos esos porcentajes. Cada año tenemos más proyectos de mujeres”.
El gran problema del sector según esta directiva encargada de la línea adulta es la “sobreproducción” lo que impide estar al día de todo lo que se publica. Dentro de esta vorágine Astiberri limita su producción a unos 60 títulos al año de los que cuatro son de autores nuevos, a los que según dice “no imponemos ningún tipo de barrera, ni de temática. Tenemos claro que el proyecto nace del autor y si a nosotros nos convence pues vamos a apoyarlo dándoles toda la libertad creativa que podamos. Es algo que vemos fundamental, de hecho somos conscientes de que esos creadores llegarán a ser los grandes nombres del futuro”. Las publicaciones infantiles también han tenido un importante éxito desde que impulsaron esa línea en 2020, con una media de ocho publicaciones al año entre las que se encuentran Bone. Los scouts y las mostrorratas, El bosque de Oreka, Una larga noche o Gau luze bat.