“En mi estilo hay cosas que son surrealistas, que no tienen sentido”
La ilustradora Rima Ciplyte habla en sus obras sobre su propia infancia en Europa del Este
La ilustradora Rima Ciplyte nació en Lituania y nada más cumplir la mayoría de edad marchó a Inglaterra a trabajar en un hotel, al constatar que pese a la caída del régimen comunista y de la ocupación rusa no acababan de mejorar sus perspectivas laborales. Hace 15 años en Reino Unido conoció a un tinerfeño que la convenció para venir a vivir a la Isla, seguramente con el caramelo de que finalmente aquí podría desarrollar su arte. Y lo cierto es que le ha ido bastante bien y el futuro parece alentador. Esta ilustradora se está dando a conocer con un estilo muy original en las múltiples galerías en las que ha expuesto tanto individual como colectivamente. Por lo pronto ha logrado vivir exclusivamente de la ilustración lo que supone todo un éxito. Ciplyte utiliza elementos surrealistas como las almohadas que pone en las espaldas de sus personajes, perros o jóvenes con el pelo rapado y vestidos de marcas deportivas falsificadas, como era lo normal en su juventud. Llamativo es el uso de telas antiguas como el lino y la seda en sus lienzos o que de pronto aparezcan personas ataviadas con trajes típicos de Lituania o de Canarias. De los años pasados en su país de origen bajo los efectos de la dictadura marxista y el imperialismo ruso viene su preocupación por lo que está ocurriendo en Ucrania y su empatía con los migrantes como ha sido ella por partida doble. O su sorpresa por la visión idealizada que aquí se tiene del comunismo, nada que ver con lo que vivió.
-Llama la atención lo bien que hablas el español.
-Bueno, no te creas. Se puede decir que llevo toda mi vida adulta aquí, porque en Inglaterra apenas estuve un año.
-Supongo que saliste de Lituania buscando un futuro mejor.
-Claro, entonces los trabajos estaban muy mal pagados. El país había sufrido durante un montón de años la ocupación rusa y por eso el nivel de vida no era muy bueno que digamos. Allí no había trabajo, me era imposible estudiar porque mis padres no tenían dinero así que mi hermana y yo tuvimos que irnos. Nos fuimos las dos a Inglaterra a trabajar en un hotel donde estaba mi novio que es canario así que nos conocimos. Él quería volver a su casa, que está aquí en Tenerife, y me pidió que viniera. Yo pensé: “Bueno, me da igual un sitio que otro porque ya no estoy en mi hogar”. La conclusión es que al final somos emigrantes estemos donde estemos.

-¿No te dio miedo empezar otra vez de cero en un lugar nuevo como era Canarias?
-Cuando se empieza no da tanto miedo, no lo piensas pero hoy en día no me gustaría hacerlo otra vez, después de tantas veces. Empezar una vida con una maleta de veinte kilos, sin saber el idioma y todo eso, la verdad es que es complicado. Ahora me costaría mucho más que cuando lo hice.
-Entonces conoces muy bien la realidad de los inmigrantes y por eso estás muy sensibilizada con esa cuestión.
-Sí, soy inmigrante pero no
por gusto. Es que no había otra solución, ni oportunidades.
-Y vienes justo a las Islas, un lugar donde actualmente se viven mucho los problemas relacionados con la migración.
-Ahora sí pero cuando vine no lo era tanto. Además, Lituania está en Europa, así que la migración africana es bastante distinta. Cada sitio tiene sus problemas y al final no hay ningún lugar perfecto.
-¿Te dedicas solo al arte o lo compaginas con otra cosa?
-Sí, soy autónoma y me dedico al mundo artístico. Claro, no únicamente a la pintura, porque solo de eso sería complicado sobrevivir. Hago cualquier reto artístico que me proponen: diseño, pequeños murales...

-¿Grandes murales no?
-No los hago porque no tengo experiencia en trabajar en alturas.
-¿Y te da para pagar la cuota de autónoma, el estudio y todo lo demás?
-Ya llevo cinco años y tampoco he visto nada mejor. Los otros trabajos no eran una opción. Recuerdo hace años ir a buscar un empleo y que no me lo daban, aunque no pidieran cualificación o el sueldo fuera mínimo, porque siempre me decían: “Es que como eres extranjera no vas a entender al cliente”. Hace cinco años me surgió un proyecto bastante grande, me tuve que hacer autónoma, ahí empecé y por ahora voy escapando. Nunca se sabe qué va a pasar en el futuro, si en un momento dado tuviera que dejarlo y buscar otra cosa, lo haría.
-¿Pero prefieres seguir dedicada a tu arte? Eso está claro.
-Pues sí, me encantaría, aunque las posibilidades son limitadas. Cuando estás a cierto nivel, que tampoco digo que sea algo especial, ves que no son tantas las cosas en las que puedes participar. También hay cursos o proyectos y supongo que al acabarse las posibilidades debería irme a otro lugar pero no me lo planteo. Ahora mismo aquí lo tengo todo.
-¿Has participado en el proyecto de la Fundación Canaria Cine + Cómics, Ilustradoras & Ilustradas?
-Nunca me he llegado a presentar porque siempre se me pasa la fecha, así que será para la próxima. A ver si estoy más pendiente de la convocatoria.
-Nada más entrar en la tienda del TEA, lo primero que se ve son varias láminas de tu trabajo.
-En los últimos años he podido ir poniendo las reproducciones de mis obras en algunas tiendas de Santa Cruz y en La Laguna, lo que está muy bien para darse a conocer y llamar la atención.
-En mi caso funcionó. ¿Eligen ellos las piezas o las llevas tú y si les parece bien las ponen?
-Normalmente ellos me dicen que les gustaría tener mis productos en sus tiendas y luego ya depende de cada uno. Algunos prefieren ciertas temáticas o estilos pero al final son reproducciones de mis obras originales y si a alguien le gusta las compran.
-¿Cómo dirías que es tu estilo? A mí me parece bastante curioso.
-Va un poco por épocas. Un año te da por unas cosas y otro año por otras, también depende de las temáticas que quieras en ese momento. Trabajo más que nada al óleo, a lo tradicional, terminé mis estudios en 2017 en la Escuela de Arte Fernando Estévez y en aquel entonces la mayoría de los profesores, casi en un 90 por ciento, lo enseñaban todo de esa forma, así que siempre he seguido ese camino. Aprendimos técnicas diferentes y luego cada uno iba cogiendo lo que le gustara más. Yo me quedé como ilustradora.
-¿Y cuáles dirías que son las temáticas que abordas?
-Va según el proyecto en el que trabaje, pero la verdad es que suele girar sobre mi infancia, lo que viví en Europa del Este, la cultura y la estética de esos tiempos. Después también me gusta el folklore, las canciones, y meter muchos símbolos tradicionales de allá y de aquí porque cuando salí de Lituania con 18 años, ya eres un adulto pero no del todo, así que aquí he aprendido mucho. He hecho algunos proyectos sobre la vestimenta tradicional canaria para lo que debí investigar y la verdad es que me encantó. Me parece muy interesante poner esos elementos en las obras, no solo como algo estético o bonito, sino como una especie de documentación. En aquel entonces vimos que no había fotos de buena calidad ni ilustraciones, porque las cosas se van perdiendo y con el tiempo la vestimenta también cambia y la tradición real se sustituye, ya sea por comodidad o por lo que sea. Luego están los jóvenes a los que no les interesa siempre la tradición porque lo relacionan con otros tiempos.
-Se han lanzado campañas institucionales por la preocupación que existe del uso que hacen los jóvenes de los trajes típicos y que no tiene mucho ver con la auténtica tradición.
-La mayoría es gente joven que lo vive a su manera. Cuando hicimos el proyecto nos encontramos con especialistas que estaban muy indignados al ver que no se respetaban las cosas como deberían. Es verdad, pero por eso creo que es interesante e importante tenerlo todo lo más documentado posible, para que la gente tenga la oportunidad de acercarse de la mejor forma posible a la realidad.
-¿Fue muy complicado el proceso de investigación para rescatar esos diseños originales?
-Fue difícil porque de algunas vestimentas no existían registros para saber cómo eran. Por ejemplo, encontramos algunas fotos en facebook que se veían súper mal, movidas… Eran vestimentas más que nada de bailes tradicionales.
-¿Este trabajo de rescate de la ropa típica fue una iniciativa propia o nació como un encargo?
-Fue un proyecto que me encargó el Cabildo en 2022 o 2023, no recuerdo muy bien. Se trataba del calendario que hacen todos los años y que siempre es diferente. En esa ocasión en vez de hacer fotografías querían ilustraciones de vestimentas de baile y tradicionales de todas las islas.
-Y luego esas figuras las pones también en tus obras de forma un poco casual y hasta sorpresiva.
-Sí, siempre me ha parecido interesante incorporarlas.
-Dicen de ti que tu estilo es surrealista ¿Estás de acuerdo?
-Sí. Hay cosas que sí lo son, que no tienen sentido.
-Como por ejemplo esas almohadas y cojines que aparecen en las espaldas de los personajes que pintas. Algo que resulta bastante llamativo.
-Eso lo incorporé en este último año en algunas obras.
-¿Cuál es el significado? Si lo tiene.
-Es como un peso invisible. Las almohadas parecen algo ligero, cómodo, que usamos todos los días casi sin darnos cuenta pero si por ejemplo alguna resulta que es dura o incómoda te puede arruinar la vida. Es algo a lo que nunca prestamos mucha atención. A causa de una almohada puedes tener un mal o un buen día.
-¿Cuál es el significado más extraño que le ha dado la gente a tus obras?
-Prefiero que la gente busque su propio sentido porque al final una persona viene y te dice que se ha identificado mucho con una obra porque le hace sentir como en un momento determinado de su vida y yo digo: “Pues genial”, si la van a tener en la pared de su casa debe ser porque representa algo importante para ellos.
-¿Pero no sientes curiosidad por saber qué significado le dan?
-Depende mucho de la persona. Algunos sí quieren saber lo que pensaba yo cuando la hice, qué significado tiene y otros le dan su propio sentido. Claro, siento curiosidad, cada persona es diferente. A algunos solo les gusta visualmente y no van más allá.
-¿Cómo transcurre un día de trabajo?
-Por la mañana vengo al estudio que tengo junto al Parque de Las Indias. Lo primero que debo atender son los encargos y después ya me ocupo de las obras mías que normalmente van destinadas a exposiciones. A veces trabajo hasta las diez de la noche. No hay días iguales.
-¿Ahora mismo qué proyectos tienes?
-Estoy trabajando con el fin de reunir obras con tela para una exposición. Hice una residencia artística en Finlandia hace casi dos años y en una tienda de segunda mano encontré una especie de cubremesa de lino hecho a mano que he utilizado como lienzo. Hace algo más de un mes mi madre me dijo que había un montón de cosas de mi abuela y que tenía miedo de que alguien las fuera a tirar cuando ella no estuviera. Eran telas de lino y de seda hechas a mano que tienen hasta cien años y al final me las mandó. Cuando la ocupación rusa quitaron los campos de lino y mi abuela, como era la más joven, no pudo aprender a coserlas. Estas telas han sobrevivido con algún daño y fueron hechas por las hermanas de mi abuela o mi bisabuela, no sé exactamente. Me mandó dos cajas para Canarias y le pregunté si no le importaba que las utilizara como lienzos y me dijo que lo importante era que no desaparecieran.
-¿Has hablado ya con alguna sala para la exposición?
-Es posible que la haga el próximo año en una galería de Santa Cruz llamada Magda donde ya he expuesto antes. El problema es que para hacer una exposición tienes que presentar todas las obras, no puedes ir con ideas ni piezas sueltas.
-¿Y fuera de la Isla?
-He hecho algunos proyectos pero no exposiciones en sí. Por ejemplo, en Finlandia hice una residencia de manera que estuve durante un mes y medio y trabajé en una obra que se quedó allí. Era una pieza de madera y cerámica porque no sólo me dedico a la pintura, me gusta mucho probar otros materiales y experimentar un poquito, a veces me canso de hacer siempre lo mismo. En 2024 estuve en Ucrania investigando un poco con los artistas locales desplazados de los lugares afectados por la guerra, viendo como mantienen las tradiciones y viven esos tiempos tan duros.
-¿Sigues en contacto con los artistas de Ucrania? ¿En qué punto está el conflicto? Desde lejos parece que ya ha pasado lo peor.
-Con algunos sigo en contacto. No creo que la situación esté mejor, más bien pienso que empeora y así seguirá.
-Mediáticamente el conflicto ha pasado a un segundo plano.
-Es lo que ocurre siempre. Cada persona tiene sus propios problemas, surgen otras guerras como la de Irán, de manera que si no existe una relación directa con Ucrania normalmente te va dejando de importar lo que ocurra allí.
-¿Nunca has pensado en hacer un cómic?
-Pensarlo sí pero tendría que colaborar con alguien que tuviera más experiencia.
-¿No tienes ninguna historia en tu cabeza?
-Tengo muchas. Como a todos los artistas me parece algo muy interesante pero ya digo necesito que alguien me guíe un poquito para no hacer un chapuza. A lo mejor no sería tanto un cómic como una historia ilustrada pero es algo que debo investigar porque mi estilo no es muy de cómics.
-Al fin y al cabo un cómic es una serie de ilustraciones seguidas y ahí caben todas las propuestas y estilos.
-Sí ya digo, me parece interesante pero tendría que colaborar con alguien que tuviera más experiencia.