‘Faranduleando’, el teatro que se construye desde cero

Mónica Arencibia y Orlando Márquez fundaron en 2024 una compañía que levanta sus obras desde el guion hasta la escenografía, con meses de ensayo y un equipo abierto a actores de la isla
- Lancelot Digital
Teatro hecho desde dentro, desde el corazón, eso es lo que ofrece Faranduleando Teatro, la compañía fundada por Mónica Arencibia y Orlando Márquez, un proyecto que nació en 2024 en Playa Honda y que ya ha puesto en pie varias producciones en la isla.

Arencibia preside la asociación y dirige las obras, mientras que Márquez se encarga de buena parte del trabajo de producción y búsqueda de textos. Pero ambos insisten en que el proceso creativo es compartido. “Yo suelo ir más paso a paso, pensando cómo se construye cada escena”, explica Arencibia. “Orlando, en cambio, es el que muchas veces lanza esas ideas más espontáneas. Entre los dos vamos armando el proyecto”.
La compañía tiene su base en Playa Honda, donde ensayan en un local cedido por el Ayuntamiento de San Bartolomé a los grupos teatrales del municipio, un apoyo que consideran fundamental para poder desarrollar su actividad.
El origen de la compañía está en la trayectoria artística de Arencibia. Su relación con el escenario comenzó con el canto, después con el teatro musical y, finalmente, con el teatro. “Siempre he estado metida en esto: cantando, haciendo teatro, formándome y participando en muestras de fin de curso”, recuerda. “Llegó un momento en que pensé que quería montar mi propia compañía, elegir las obras y plantear los montajes a mi manera”.
La idea fue tomando forma poco a poco hasta que Márquez la animó a dar el paso definitivo. Desde entonces, el proyecto se ha ido consolidando con una dinámica clara: crear montajes propios y ofrecerlos posteriormente a programaciones culturales y ayuntamientos.
¿Cómo se elige una obra?

Márquez es el que rastrea obras en redes y catálogos teatrales prestando especial atención a obras que se representan en Argentina, Chile, Peru… ya que considera que conecta mucho con su forma de hacer reír. “Es un estilo de humor que mezcla la picardía y autocrítica con los que nos sentimos identificados”.
Cuando encuentra un texto que le interesa, contacta con los autores o las productoras para solicitar el guion. Si la obra encaja con el estilo de la compañía, pasa a formar parte de los posibles proyectos futuros.
Representar un texto implica también gestionar los derechos de autor. En algunos casos se tramitan a través de entidades como la SGAE, mientras que en otros se negocian directamente con los propios dramaturgos. “Normalmente se paga un porcentaje de la recaudación de taquilla”, señala Márquez. “Intentamos hacerlo siempre de forma legal y respetando el trabajo de los autores”.
Un elenco abierto

La compañía no mantiene un reparto fijo. Aunque el núcleo del proyecto lo forman tres miembros, los actores y actrices cambian según cada montaje. “Siempre quisimos que fuera una compañía abierta”, explica Arencibia. “Si aparece una obra y pensamos en determinados actores, contactamos con ellos. Lo importante es que la gente que ama el teatro tenga un espacio para subir al escenario”.
Hasta ahora, los montajes han contado con elencos relativamente pequeños, de entre cuatro y siete intérpretes, algo que facilita la coordinación de horarios. Lo cierto es que preparar un montaje puede llevar entre cinco y seis meses de trabajo. El proceso comienza con varias lecturas del guion junto a los actores, una fase que permite entender el ritmo de la obra y empezar a construir los personajes. Después llegan los ensayos escénicos, que se organizan en función de la disponibilidad de los intérpretes. “La mayoría tenemos nuestros trabajos, así que ensayamos por la tarde y muchas veces durante varias horas”, explica Márquez. “Es un esfuerzo grande porque hay que coordinar muchas agendas”.
En las últimas semanas antes del estreno el ritmo se intensifica para pulir detalles y ajustar la puesta en escena.
Un arte que siempre cambia
Para los directores, una de las particularidades del teatro es que nunca es exactamente igual. “El teatro está vivo”, afirma Arencibia. “Depende del estado de ánimo del actor, del público o incluso del lugar donde se representa”.
Los intérpretes también aportan matices que transforman los personajes. De hecho, Márquez recuerda cómo el autor de la obra “Asesíname, por favor”, tras ver una grabación del montaje realizado por la compañía, destacó los cambios introducidos en la interpretación. “Nos dijo que habían enriquecido la obra y habían hecho crecer a los personajes”.
Desde su creación, la compañía ha estrenado varias obras: Asesíname, por favor; Las mujeres que aman demasiado; Suegras; e Infelices para siempre. Algunas de ellas se mantienen en repertorio y se ofrecen a diferentes ayuntamientos o festivales mientras el grupo trabaja en nuevos proyectos.
Construir el escenario desde cero
Además del trabajo interpretativo, gran parte del esfuerzo de la compañía se centra en la producción. La escenografía se diseña y construye de manera artesanal. “Compramos madera, pintamos, forramos con vinilo… lo hacemos todo nosotros”, explica Márquez. Para una de las últimas obras incluso fabricaron una barra de bar completa como parte del decorado.
El vestuario sigue una lógica similar. En ocasiones se compra específicamente para el montaje; en otras, los propios actores aportan prendas que luego se adaptan al personaje.
Los primeros pasos del proyecto se financiaron con recursos propios. Con el tiempo, las representaciones y algunas ayudas institucionales han permitido cubrir gastos como el pago a los actores, los derechos de autor o la contratación de técnicos de iluminación y sonido. De cara al futuro, uno de los objetivos de la compañía es adentrarse en el teatro familiar e infantil. Para Arencibia se trata de un público especialmente exigente. “Los niños son absolutamente sinceros. Si algo no les gusta, se nota enseguida”.
Márquez añade otra razón: la importancia de acercar el teatro a las nuevas generaciones en un momento dominado por las pantallas. “El teatro es algo vivo, ocurre delante de ti. En una época de redes sociales y tecnología, mantener ese contacto directo con el público, especialmente con los niños, es más importante que nunca”.