Las “Otras hogueras” que arden para Carlos Battaglini

Tras el éxito de “Me voy de aquí, el escritor presenta su segundo libro”, en el que la poesía se pone al mando de su curiosa visión del mundo
- Lancelot Digital
“Si no fuera por el cuerpo
ya me habría despedido de la claridad”…
Cuando parecía que lo tenía todo resuelto, con una prestigiosa carrera como funcionario europeo en marcha, el lanzaroteño Carlos Battaglini decidió dar un paso a un lado y centrarse en lo que ya tenía claro que era su prioridad: la literatura. Fruto de esa pasión son sus dos primeras obras: “Me voy de aquí” (2020), un libro de relatos y “Otras hogueras”, una obra poética que acaba de publicar.

Antes de eso, mucho antes de eso, ya había sido un niño que leía todo lo que caía en sus manos; había trabajado como periodista en los medios de comunicación de la isla; había escrito artículos de opinión y crítica literaria; había realizado crónicas de sus viajes por el mundo y, poco a poco, su pasión por las letras se impuso como algo evidente. Inevitable.
No obstante, como en todo, Battaglini no se lanza a nada sin debatir consigo mismo previamente y tener claro que si lo hace, lo tratará de hacer de la mejor manera posible. “Creo que decidí dedicarme en serio a la literatura en el 2003, año en que hice un Curso en la Escuela de Escritores de Madrid y ahí fue cuando empecé a escribir de manera regular”, señala. “Iba progresando a la vez en mi carrera profesional, pero era muy consciente de que me quitaba mucho tiempo para la literatura y que, llegado el momento, tendría que tomar una decisión”.
Su primer libro de relatos, publicado en 2020, “Me voy de aquí”, se inició justo entonces, en 2003. “Es un libro muy trabajado, también por mi manera de ser. Depuro los relatos hasta el paroxismo, y los reviso constantemente hasta que estoy conforme con ellos”, explica.
Un lugar en el mundo
Los personajes de los relatos de “Me voy de aquí” buscan un lugar en el mundo, su manera de actuar responde a una misma pregunta: ¿Qué pinto yo aquí? ¿Cuál es mi papel en todo esto? Y cada uno lo encuentra a su manera. “Mis personajes están un tanto desubicados, buscando su espacio en el caos de la vida. Todos intentan cambiar, algunos con más suerte que otros, pero todos lo intentan. La vida está hecha así, imperfecta, para que no te duermas; y, cuando tienes las necesidades vitales cubiertas, comienzas a buscar otras cosas y a rizar el rizo, por así decirlo. Hay un dicho chino que dice que no se pueden tener todas las respuestas porque nos quedaríamos sin preguntas, y sin ilusión, por tanto”.
Ya sus relatos tenían un trazo poético muy destacado por la crítica, pero en “Otras hogueras”, Battaglini se asoma de lleno a la poesía. “Quería darle espacio a un sentimiento poético que ya estaba ahí y comencé a trabajar en el libro en el año 2018. El primer poema surgió de una anécdota muy rutinaria. Estaba desayunando en una cafetería de Fuerteventura, en El Cotillo, y me llamó la atención la relación y la complicidad entre el dueño, que se ocupaba de atender las mesas y su mujer, que estaba en la cocina. Me fijé en la química que tenían y cuando llegué a mi casa, lo escribí en un cuaderno de notas y me dije, ¿por qué no? Poco a poco fue formándose el libro”, señala.
La poesía de Carlos Battaglini mezcla historias cotidianas, con una mirada, en ocasiones, irónica y hasta humorística. “El humor siempre ha estado bajo sospecha en literatura, pero siempre aparece en mis relatos la ironía, supongo yo soy un poco así”.
Pero, sobre todo, sus poesías tratan de aportar luz a los enigmas de la vida diaria, del día a día.
Sus referentes, como sus lecturas, son diversos tanto en prosa como en poesía. Faulkner, Capote, Salinger, Caballero Bonald, Pessoa, Herbert, Carver, Cortázar, Valle-Inclán, T.S. Eliot… Todos ellos han dejado su poso y forman parte de su hacer literario y tal vez de su propia forma de ser. “Yo soy partidario de la soledad sostenible”, afirma, medio en serio, medio en broma, confesando que la pandemia la ha pasado haciendo lo que más le gusta: escribiendo y leyendo, sin interferencias. “A mí me encanta el silencio, no me gusta, ni el ruido, ni las multitudes. La pandemia facilita esta atmósfera, pero claro, al coste inaceptable de la muerte de gente inocente. Esa ha sido la única gran pena de esta época”.
De hecho, en su caso, las musas siempre le encuentran trabajando en algo, aunque aún no quiere desvelar en qué. Algo comprensible al descubrir su obsesión por depurar la letra escrita hasta dejarla desnuda. Confiesa que es un auténtico enamorado de las palabras y que, muchas veces, escribe más por el puro placer fonético, más que con otra intención. Cada uno de sus poemas pone palabras a la mirada particularísima del autor, a su forma de entender el mundo y a la gente que le rodea, con sus conflictos, sus obsesiones y sus maneras de resolverlos.
Entonces, ¿Cuál es su próximo trabajo? “Sorpresa, sorpresa”.
Lo dice sonriendo, como medio en broma, pero su interlocutor tiene que claro que hasta que el próximo libro de Carlos Battaglini esté editado y listo para presentarse, no sabrá de qué se trata esta vez. Literatura en estado puro, en todo caso.
“Si no fuera por el cuerpo
sería brujo de pasillos
experto en la telaraña doméstica,
hombre sin palabras,
hombre sin deseo,
hombre en plenitud, finalmente”.
Otras Hogueras. 2021
(Disponible en librerías, Amazon y www.carlosbattaglini.es)