“Pocos festivales apuestan por el talento local como Arrecife en Vivo”

Semi Gil y Tirso Blancas, codirectores del festival, hablan del evento que disfrutaremos en septiembre y octubre
5, 18 y 25 de septiembre, 2 ,9 y 10 de octubre son las fechas de Arrecife en Vivo. Una programación gratuita de conciertos y coloquios que apuesta por la cultura local, la variedad de estilos musicales y el encuentro en el espacio público.
Los conciertos de Arrecife en Vivo son gratuitos, pero no se producen gratis. ¿Cómo se sostiene un festival así sin coste para el público?
Sería imposible hacerlo sin el apoyo de las instituciones públicas que valoran mucho que Arrecife en Vivo sea un festival diferente: sin la barrera de una entrada de pago, con capacidad de reunir gente distinta y crear público nuevo. Llevamos trece años respaldados por equipos de gobierno de todos los colores que tienen claro que este es un producto cultural y turístico para todas las personas, con y sin recursos económicos.
En una isla con prioridades importantes ¿qué lugar ocupa la cultura y la música en directo?
Nuestra mayor contribución al bienestar de la isla es la gratuidad: cualquiera que esté en Lanzarote puede disfrutar de la música en directo que ofrece Arrecife en Vivo, tenga el dinero que tenga en el bolsillo. Además, aquí te puedes tomar una copa y comer durante los conciertos en los bares de alrededor o en las barras que sacan a la calle durante el festival. También puedes traértelo de casa, eso no pasa en los recintos cerrados donde todo es para el promotor. Nuestro público no está preso en un recinto, los beneficios de las barras se comparten con los negocios locales de Arrecife.
Llevar la música a la calle de forma itinerante tiene mucho atractivo pero ¿cómo se gestiona la convivencia con los vecinos?
Es cierto que la calle es el escenario de nuestros conciertos, pero antes que nada es el espacio público donde vivimos. Eso es una gran responsabilidad así que toca cuidarlo todo al máximo: limpieza, montaje, diálogo con los vecinos… Cuando organizas un concierto en el centro de la forma en que lo hace Arrecife en Vivo, todo es espontáneo: de repente te encuentras a un señor que viene del súper, escucha la música y decide quedarse. Esa magia no la tienes en un recinto cerrado.
Las rutas de conciertos con pasacalles finalizan en el Muelle de Cruceros, fuera de la zona residencial ¿Por qué toman esta decisión?
Hay que respetar el descanso de la gente que no quiere venir a los conciertos. También nos mola mucho el paseo por el muelle, ese rollo industrial-portuario, y tener la capacidad de transformar un aparcamiento en un escenario.
¿Qué más han hecho para contrarrestar el ruido?
Nos hemos reunido con la plataforma ‘Arrecife contra el ruido’ y nos consta que hay muchos vecinos agradecidos de la itinerancia, no estamos más de una hora en cada escenario, y de que a partir de las 22:30, que es cuando más molesta, nos vayamos con la música a otra parte. Además, el escenario se orienta hacia el mar dando la espalda a la zona residencial para afectar lo menos posible.
Después de 13 años cuentan con el aval del público, pero ¿en qué se distingue del resto de festivales?
Nosotros no jugamos en la misma liga que otros eventos. El resto de los festivales grandes de Lanzarote reciben subvenciones públicas como nosotros y además cobran entrada al público. Arrecife en Vivo es gratuito y muy diferente. Es un poco el hermano friki. Piensa que tenemos un circuito peatonal de 4 km con cuatro escenarios y un pasacalles que lleva al público de un sitio a otro. Los artistas flipan cuando ven llegar a la gente, dicen que no han visto algo tan divertido en la vida.
Arrecife en Vivo ha hecho de la cultura de base una de sus señas de identidad. ¿Cómo surgió la decisión de trabajar con las escuelas de música de la isla?
Hablando con el maestro Toñín Corujo y con profes del Centro Insular de Enseñanzas Musicales de Lanzarote pensamos que queríamos dar oportunidades a los que están empezando para promover artistas de primer nivel nacidos en Lanzarote. De alguna forma, los patrocinadores lo valoran y creen que este festival es de interés general.
Eso es compromiso social, en cierto modo…
Sí, estamos comprometidos con nuestro entorno. Además de trabajar con las escuelas de música locales, intentamos formar artistas, colaboramos con colectivos de la isla y hacemos coloquios sobre problemas que nos afectan como sociedad. Tenemos un convenio con Adislan desde 2018 para que sus usuarios trabajen en el festival y nos encanta cómo lo hacen. Son unos currelas increíbles. También colaboramos distintos colectivos sociales como El Cribo, este año muy especialmente porque dedicaremos una jornada a la salud mental. La música también es eso: una oportunidad para compartir la misma frecuencia cerebral, para sentir cosas y pararte a pensar cómo va el mundo.
¿Qué criterio artístico usan para diseñar el cartel de Arrecife en Vivo?
Todo el mundo quiere ver a Juan Luis Guerra, es una apuesta segura, pero nosotros defendemos el talento local y canario, los grupos emergentes que dentro de unos años serán conocidos. Pasó con Lía Kali y pasará con Hermana Furia. Ultraligera es otro ejemplo: han hecho “boom” este año. Arrecife en Vivo tiene mucho espíritu innovador. También programamos clásicos, pero miramos mucho al futuro y el cartel siempre incorpora bandas que están empezando. Intentamos huir del mainstream.
¿Y qué nos trae la edición de Arrecife en Vivo este año?
Volvemos al centro: empezamos las rutas de conciertos con pasacalles en La Plazuela. El Islote de Fermina era un espacio precioso, pero nos desconectaba de la vida de barrio. Este año no habrá conciertos de pago. Produciremos una jornada muy especial el Día de la Salud Mental, el 10 de octubre, en colaboración con el área de Bienestar Social del Cabildo de Lanzarote y El Cribo. En octubre tendremos un encuentro con víctimas del Patronato de la Mujer y repetiremos el coloquio con colectivos LGTBI+. Para nosotros es muy importante que este festival construya comunidad.