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“A la mierda”

 

  • Lancelot Digital
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    Asegura Yolanda Díaz que cuando ella, toda sonrisas y conciliación, dice “A la mierda” en un mitin electoral o en una sesión de control, no es un “A la mierda” ofensivo, como podría pensarse si lo dijera cualquier otra persona. No, ella lo pronuncia emulando a Labordeta, es decir para decir se acabó. Eso dice la vicepresidenta y líder de Sumar a la que parece que se le ha pegado la capacidad de su jefe, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de decir una cosa y asegurar que ha dicho otra. En efecto, Díaz mandó a la mierda a la bancada del PP, no una, sino dos veces, y no le creció la nariz cuando afirmó que no dijo eso, que no lo habíamos entendido. Será eso lo que nos pasa al resto de los mortales, que no entendemos nada.  No es para menos.

     

    Lo cierto es que la siempre elegante, moderada y sonriente, Yolanda Díaz empieza a perder las formas. Puede que le esté afectando que las cosas no le estén saliendo como ella había planeado. Empezó muy bien, eso es cierto. Cuando fundó Sumar y prácticamente hizo desaparecer a Podemos. Con la sonrisa puesta. No obtuvo un mal resultado con su coalición en las nacionales… sin embargo, las elecciones vascas y las catalanas no parece que le hayan dado demasiada representación, y está por ver qué ocurre en las europeas, pero la cosa no pinta bien. Ya no sonríe tanto, Yolanda. Ahora le va más lo de mandar “a la mierda” todo aquello que no le está gustando.

     

    Una alianza hacia la izquierda

    En Canarias Sumar va de la mano con Nueva Canarias que definitivamente se ha situado a la izquierda, dejando de lado una posible alianza nacionalista, tal vez, más beneficiosa para Canarias. Cuando en la segunda convocatoria de las elecciones nacionales en 2015, NC y CC se presentaron juntas, algunos analistas quisieron ver un horizonte esperanzador para Canarias. No hay más que ver en el panorama nacional que los partidos nacionalistas fuertes obtienen mucho más del gobierno dependiente y Frankenstein de Sánchez. Sin embargo, no parece que eso se vaya a repetir próximamente viendo la deriva del asunto. Habrá que seguir viendo las reacciones de Díaz, para adivinar si tendremos a la política cordial o la más cercana a Labordeta y sus finales contundentes.

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