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La superioridad del covid

 

  • Lancelot Digital
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    Si algo ha quedado claro en esta pandemia es que debemos ser muy humildes con el virus, el covid-19, cada vez más conocido por todos. Ha demostrado en todo este tiempo, que se han adoptado medidas, tanto desde el campo sanitario como político, prácticamente a ciegas, más por creencias que por certezas.  Es más, el covid ha humillado a la ciencia y a la medicina en todo momento.

     

    Todas las medidas que se han tomado, todas, han sido sencillas de sortear para el covid y los contagios han seguido incrementándose.  Ya vamos por la tercera ola, si es que es la tercera, ya que muchos científicos aseguran que no es más que una prolongación de la segunda que nunca llegó a irse del todo. Sea como sea, lo cierto es que el virus está tumbando todas las defensas que ha tratado de poner occidente y lo ha hecho sin demasiado esfuerzo.

     

    Lo cierto es que ya no se vea tan claro que el tan anhelado 2021, que muchos pensaban que iba a ser clave para la recuperación económica, pueda serlo. De hecho, casi todo el mundo ve claro que será imposible. Hace apenas unos meses se hablaba desde el Gobierno de un crecimiento de casi un diez por ciento para este año, y ya se ha reducido la cifra a un siete por ciento, aunque algunos bancos creen que no superará el cinco por ciento, en comparación al 2020, que fue un año pandémico y terrible para la economía, cuya actividad bajó en un ochenta por ciento.

    Estos datos apuntan a un único camino: hay que buscar medidas inteligencias para que las empresas puedan mantenerse en el mercado y no se siga destruyendo empleo. Es preciso idear un Plan Marshall de recuperación absoluta. Las medidas del Gobierno de Canarias no son suficientes, al menos eso es lo que tiene claro el sector turístico de las islas. Es preciso ir más allá. Es necesario un plan, si se quiere salvar Canarias de la debacle ocasionada por la pandemia, de unos 2.000 millones. Evidente esa cantidad no la puede asumir el Gobierno de Canarias, tendría que ponerlo en marcha el Gobierno de España y hacerlo a través de fondos de la UE.

     

    Nadie pone en duda lo importantes que han sido los ertes hasta el momento actual, pero ya no son suficientes. Ni siquiera ayudas concretas limitadas. Precisamos un plan de salvación concreto si queremos que Canarias salga lo menos dañada que sea posible dentro de lo que ha supuesto este funesto 2020.

     

    En relación a Lanzarote, la situación ha sido especialmente singular. Los científicos no aciertan a averiguar que ha pasado en la isla. En toda Canarias han subido los casos en Navidad, es cierto, pero es que en Lanzarote se han multiplicado exponencialmente de una manera disparatada. Tanto es así que el Gobierno de Canarias ha tenido que improvisar en las islas el estado de alerta 4, inexistente en las islas hasta el momento.

     

    Esta situación no solo ha supuesto que se hayan superado los mil contagios activos, sino que se ha saturado el sistema sanitario lanzaroteño, donde solo hay realmente un hospital público para poder tratar este problema.

     

     

    Si algo nos ha dejado claro el covid es que debemos ser muy humildes y asumir que, por más normas que nos inventemos, no sabemos realmente cuál será su resultado.