Los intentos de Corujo de descarrilar el Cabildo de Oswaldo Betancort

- Lancelot Digital
El reciente abandono del pleno por parte del PSOE va mucho más allá de un gesto simbólico: es la señal de que el principal partido de la oposición en Lanzarote ha decidido no colaborar con el presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, y adelanta, de forma clara, el inicio de la campaña electoral. Su objetivo es evidente: impedir cualquier debate sobre unos presupuestos con marcado carácter social y con inversiones inéditas, mientras la gestión actual demuestra dinamismo y eficacia frente a la parálisis que caracterizó la etapa de Dolores Corujo.
Lo ocurrido este jueves deja claro que la batalla ideológica del PSOE prima sobre la solución de los problemas reales de la isla. Mientras VOX y Nueva Canarias permanecieron en la sesión y presentaron sus enmiendas, los socialistas optaron por abandonar la sala, incapaces de afrontar un debate que habría puesto de relieve la transparencia y el trabajo del grupo de gobierno de CC-PP. Cuanto más intentan oscurecer la gestión de Betancort, más evidente resulta su eficacia y la diferencia con etapas pasadas.
El secretario del Cabildo advirtió que nunca había pasado tan malos momentos como en los últimos meses y señaló que no debería utilizarse como escenario de confrontaciones políticas. Esa advertencia evidencia la deriva del PSOE, que prioriza el conflicto y el ruido mediático sobre la participación constructiva.
Es cierto que la historia reciente muestra precedentes: el Gobierno de Dolores Corujo recortó plazos para presentar enmiendas y dejó sin celebrar varios plenos ordinarios. Sin embargo, el pasado criticable no justifica la actitud actual: los consejeros de la oposición merecen plazos y garantías para participar, incluso si antes ellos no los ofrecieron cuando gobernaban. Las actitudes democráticas se demuestran con hechos, no con la continuidad de prácticas partidistas como hizo Corujo en su etapa negra favoreciendo a amigos y marginando a los críticos.
Lo preocupante es que todavía queda más de año y medio para las elecciones locales y todo indica que la oposición seguirá apostando por la confrontación en lugar de la colaboración. Los problemas de la isla —vivienda, empleo, servicios, infraestructuras— requieren soluciones consensuadas, pero el boicot político solo suma obstáculos. El abandono del pleno de hoy se suma a otros gestos previos de obstrucción, como el boicot a la operación salida de Canal Gestión de Lanzarote.
Este episodio debería servir de reflexión: mientras el PSOE se enreda en su confrontación ideológica, la gestión de Oswaldo Betancort sigue destacando con presupuestos sociales y de inversión que marcan la diferencia. La verdadera medida de la política son los resultados para la ciudadanía, no los teatrillos partidistas.