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Los organismos del Estado en Lanzarote hacen agua

 

  • Lancelot Digital
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    Es triste decirlo, pero está constatado: el funcionamiento de las administraciones del Estado en Canarias, especialmente en Lanzarote y en Fuerteventura, ha ido a peor en los últimos años. Se ha producido una mejora ostensible en los servicios que presta la comunidad canaria que han ido a mejor, pero no ha ocurrido lo mismo con las administraciones estatales que funcionan peor que nunca.

     

    La única excepción a esta especial de Ley no escrita es el trabajo realizado por los cuerpos de emergencia y seguridad del Estado, tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil, que suplen las carencias existentes con esfuerzo personal y profesionalidad. Pero suponen una salvedad. Administraciones como el Instituto Nacional de la Seguridad Social o Tráfico acumulan negligencias a diario y son un ejemplo claro del poco peso que tiene Canarias en el Estado. Por mucho que el senador de Lanzarote, Manuel Fajardo Palarea, hombre que sabe moverse en esos centros del poder en Madrid o el inquieto parlamentario nacionalista Oswaldo Betancort, estén intentando traer mejoras para la isla, o que el representante del Estado, el socialista Pedro Viera, haya puesto en conocimiento del Gobierno las deficiencias que se arrastran, la realidad es que las cosas no mejoran. De hecho, van a peor. El deterioro parece imparable.

     

    Para muchos es un símbolo del neocolonialismo que existe en Canarias. España nos sigue viendo muy lejos, y desde la distancia las preocupaciones parecen disminuir. Y lo malo no es que esos desaires coloniales sigan, sino que lo permitamos.

     

    Ya no nos valen las excusas. Ni lo de que los funcionarios no quieren venir porque estamos lejos, porque es muy caro, porque no hay vivienda, lo que está ocurriendo en la isla no es disculpable. El asunto de las citas previas no es culpa de falta de funcionariado, sino de un sistema ineficiente que no responde a las necesidades de la isla. Lo que no es lógico es que los lanzaroteños intenten conseguir cita una y otra vez sin suerte, y en caso de tenerla, los manden a Fuerteventura o a Gran Canaria. El Estado nos trata como un territorio continuo, algo que ha sido habitual en la Historia, lo que extraña es que las autoridades no puedan cambiarlo. Y más el PSOE que gobierna y cuyos dirigentes lo saben: no se puede tratar a un territorio discontinuo como si fuera continuo. Es un error en el que se sigue cayendo, esos tozudos funcionarios de Madrid, que nos siguen mirando con “anteojos” para ver donde estamos.

     

    Episodio aparte es el hecho de que se niegue el uso de los cuarteles para momentos puntuales de crisis como los que vive Canarias con la crisis migratoria y el acogimiento de los menores en las islas. Una vergüenza.

     

    Insistimos, no exigimos nada al Estado, ya sabemos que es predicar en el desierto, se lo exigimos a nuestros representantes, que trabajen para solucionar este grave problema para muchos lanzaroteños y majoreros. Nos merecemos el mismo trato que el resto de los españoles y el mismo buen funcionamiento de la administración pública que ellos disfrutan. Y si no que cedan las competencias al Gobierno de Canarias.

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