Oswaldo a Corujo: frente al ruido, gestión

- Lancelot Digital
La crisis del ciclo integral del agua en Lanzarote no se resuelve con consignas ni con alarmismo interesado. Se resuelve con decisiones, con gestión y con valentía política. Y eso es precisamente lo que parece molestar al PSOE, que ha optado por el ruido y la confusión para intentar frenar un proceso que busca, por primera vez en años, poner orden en un sistema profundamente deteriorado.
El presidente del Consorcio del Agua, Oswaldo Betancort, ha desmentido de forma tajante las acusaciones socialistas sobre una supuesta ocultación de información en el proceso de resolución del contrato con Canal Gestión. La cesión de la concesión a otro operador no solo está prevista en el procedimiento administrativo, sino que es la herramienta legal que permite garantizar la continuidad de un servicio esencial mientras se dirimen en los tribunales las responsabilidades económicas de la actual concesionaria. Negar esta realidad es faltar a la verdad o, peor aún, jugar con el miedo de la ciudadanía.
Conviene recordar el contexto. Canal Gestión no ha cumplido parte sustancial del contrato. Un informe técnico del propio Consorcio cifra en alrededor de 21 millones de euros las inversiones que la empresa dejó de ejecutar pese a estar comprometidas. Este dato objetivo es uno de los pilares de las reclamaciones en curso. Hablar ahora desde el PSOE de defensa de las cuentas públicas resulta cuanto menos cínico.
Pero el problema del agua en Lanzarote no nace ayer. El actual gobierno insular heredó unas redes de distribución obsoletas que perdían más del 55 % del agua producida por las desaladoras, una cifra escandalosa que explica buena parte de los cortes sufridos durante años. Nada más llegar al Cabildo, Oswaldo Betancort decidió coger el toro por los cuernos: anunció inversiones en las redes, impulsó la instalación de desaladoras portátiles para reducir los cortes y declaró la emergencia hídrica, una medida clave que no solo facilita fondos extraordinarios del Gobierno de Canarias, sino que agiliza los trámites administrativos para ejecutar obras largamente aplazadas.
El contraste con el mandato anterior es evidente. Durante la Presidencia de Dolores Corujo no se afrontó el problema de raíz. No hubo decisiones estructurales ni voluntad política para resolver una situación que ya entonces era crítica. La crítica permanente a Canal Gestión no vino acompañada de soluciones reales ni de un plan integral para el ciclo del agua. Y resulta paradójico que esa beligerancia tenga su origen en la mala conciencia por la desaparición de la empresa pública Inalsa, hundida tras una gestión nefasta bajo gobiernos del PSOE y el PIL y abocada a un concurso de acreedores. De aquellos polvos, estos lodos.
Lanzarote necesita agua, no excusas. Necesita soluciones, no obstáculos. Y necesita responsabilidad política, no intentos constantes de poner piedras en el camino de un Cabildo que, por primera vez en mucho tiempo, ha decidido afrontar el problema del agua con hechos y no solo con palabras.