Miércoles, 28 Enero 2026
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  • Lancelot Digital

 

La licitación para habilitar 1.000 metros cuadrados de nuevas consultas externas en el Hospital Doctor José Molina Orosa es, sin duda, una buena noticia para pacientes y profesionales. Este nuevo espacio reutilizará áreas administrativas previamente ocupadas por funcionarios, concentrando especialidades como cardiología, neurología, neurocirugía, psiquiatría y neurofisiología, además de unidades del dolor y un hospital de día. Con una inversión de 1,5 millones de euros y un plazo estimado de seis o siete meses, podría estar operativo a finales de 2026.

En estos últimos dos años, las inversiones realizadas en el Hospital General han sido altamente positivas y han contribuido a elevar la calidad del servicio al ciudadano. Lo cortés no quita lo valiente: estos avances merecen reconocimiento, pero no deben hacernos perder de vista que se trata de mejoras parciales. El hospital actual, diseñado hace más de 30 años para una población mucho menor, ha quedado obsoleto. Lanzarote ha crecido casi tres veces desde entonces, y sus instalaciones están limitadas por viviendas, comercios y talleres.

La situación refleja la deuda histórica de Lanzarote. Durante décadas, numerosos proyectos sanitarios han sido planificados y presupuestados, pero no ejecutados o solo parcialmente completados, desviando recursos a otras islas en detrimento de nuestra población. No es una cuestión de fondos, sino de prioridades: Lanzarote ha sido sistemáticamente postergada. Este nuevo espacio debería recordarnos que no se pueden permitir más retrasos: es imprescindible asegurar financiación, redactar el proyecto y avanzar decididamente hacia un nuevo hospital en Tahíche, la ciudad sanitaria que la isla merece.

La ampliación anunciada, aunque positiva y necesaria, no resuelve el problema de fondo. Lanzarote necesita un hospital moderno y funcional, capaz de atender a su población presente y futura. No podemos conformarnos con parches: la isla merece que su deuda histórica en infraestructuras sanitarias termine de una vez por todas. Las autoridades deben pasar de las palabras a los hechos y comenzar cuanto antes la planificación del nuevo hospital general.

Es alentador que el Presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, lo tenga claro, aunque advierta que hasta que no se apruebe el Plan Insular de Ordenación de Lanzarote no se podrá crear la ciudad sanitaria. Los partidos políticos deben entender que no estamos jugando y apoyar la aprobación de un documento que tendría que haberse aprobado hace una década, asegurando así el futuro sanitario que Lanzarote necesita y merece.


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