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¿Qué ocurre con La Geria?

 

  • Lancelot Digital
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    La noticia de que bodegueros y viticultores han empezado a adquirir fincas fuera del espacio natural de La Geria, entre otras razones, por las dificultades existentes a la hora de reestructurar las existentes en el espacio natural por la carencia de un Plan Especial y los altos costes de mantenimiento y recolección, ha abierto el debate sobre el futuro de esta zona protegida y de los vinos de Lanzarote.

     

    Este año se vendió la uva a un precio nunca visto, a 3 euros, un precio justo dados los costes de producción que tiene cultivar en hoyos con muros y no estar mecanizada la vendimia. El bodeguero paga esos precios, porque necesita las uvas y ésta escasea, sobre todo cuando tenemos cosechas mermadas como ha ocurrido en los últimos años. La Ley de la oferta y la demanda ha obrado más que nunca en el sector. El vino de Lanzarote, gracias a la apuesta de las bodegas y al turismo, vive un círculo virtuoso espléndido, pero éste se puede quebrar. Hay gente que cree que lo bueno nunca se acaba y por esa creencia se han visto abocados al fracaso. La realidad es que los bodegueros ya expresan su preocupación y se hacen la pregunta de "¿Hasta cuándo puede seguir subiendo el coste del vino?”, “¿Habrá un millón de turistas que puedan gastarse 24 o 28 euros que es el precio de los caldos en la restauración? Si se sigue encareciendo el coste de nuestros vinos, a medio o largo plazo, los precios podrían alcanzar para ser rentables en los restaurantes los 30 0 32 euros. Ya muchos lanzaroteños están dejando de comprar los vinos de la isla por los altos precios, también muchos turistas se han "tirado" al vino peninsular como antaño. No nos engañemos, a los restauradores les resulta más rentable vender un verdejo, por ejemplo, aunque la calidad sea mucho menor. Justo por eso, es totalmente entendible que los bodegueros estén intentando producir uva a menor coste y con muchas menos pegas. Lógico y comprensible, pero ¿cuál es el peligro? ¿El abandono paulatino de La Geria?

     

    Hablamos de una zona donde hay unas 450 hectáreas explotadas de las 800 hectáreas que en su día llegaron a poner en producción. Es decir que hay unas 350 hectáreas en el espacio protegido que podrían recuperarse, pero que la falta de un Plan Especial y las muchas dificultades (incluso denuncias) que se ponen a los propietarios de fincas provocan el desaliento.

     

    Insistimos, el círculo virtuoso, el mejor momento de la historia que vive el sector bodeguero y vitivinícola, comercializando el vino como nunca y que cada vez más bodegas hagan mejores caldos, puede romperse. No mañana o pasado, pero sí en unos años si no se toman medidas realistas de la explotación de La Geria, que sólo pasan por ayudas a la recuperación de fincas, en ese espacio único y bandera de la imagen icónica de nuestro vino, pero sobre todo que se saque adelante un Plan Especial que ha dormido plácidamente en una gaveta olvidada por parte de la presidenta del Cabildo, Dolores Corujo, otros cuatro años.

     

     

    Ya posiblemente, no se evite que las bodegas compren fincas fuera del territorio de 5.500 hectáreas del espacio natural protegido, pero sí se logrará que la Geria siga mostrando todo su esplendor.

     

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