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Stratvs, el juicio que se desinfló

 

 

  • Lancelot Digital
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    El mediático caso de la bodega Stratvs ha quedado visto para sentencia tras un largo juicio que comenzó a mediados del pasado mes de enero y que acabó a finales de julio. Por el medio ha pasado la pandemia del coronavirus y una de las mayores crisis económicas vividas en Canarias por la contundencia en la destrucción de empleo, más de un millón en seis meses en España y más de cien mil, en este tiempo, en Canarias. Eso sin contar los Ertes que afectan a más de 230.000 trabajadores sólo en el archipiélago.  El caso se cocinó a fuego lento con todos los ingredientes necesarios para que saliera un buen fumet. Con la ayuda de un fiscal vengador y justiciero, los que lo urdieron consiguieron lo que llevaban mucho tiempo persiguiendo: sentar al pez gordo de Lanzarote en el banquillo. La condena de banquillo, la ruina de una bodega que cerraron cuando comenzaba a funcionar mejor que nunca, ya está en su mochila sea cual sea la sentencia. Desde el principio se vendió la construcción de Stratvs como el peor atentado ambiental de Canarias a pesar de ser, paradójicamente una bodega modélica tanto por su nulo impacto al paisaje de La Geria como por la calidad de sus instalaciones.

     

    Lo cierto es que una vez separado el grano de la paja ha quedado muy poco trigo. Lo único que ha quedado realmente claro en este juicio es que ha habido un intento de criminalización de un promotor turístico, curiosamente uno de los empresarios que trata de marcar la diferencia con el resto por la calidad y prestigio de sus obras. 

     

    Ahora habrá que esperar a lo que digan los tres magistrados de la Audiencia Provincial de Las Palmas. La batalla jurídica y el resultado a favor o en contra de los acusados va a estar centrado especialmente en si se suman o no a las tesis de las defensas sobre qué normativa se debe aplicar para dar cabida a esa bodega en La Geria.  Si, realmente, como dicta el sentido común, se aplica la normativa territorial y urbanística posterior a la Ley de Espacios Naturales de 1994, porque es la que cambia la categorización de La Geria de Parque Natural a la de Paisaje Agrario Protegido,  o se aplica, como pide las acusaciones, el Plan Insular del 1991, un documento desfasado y obsoleto.

     

    En cualquier caso dejemos a los magistrados tranquilos, que ya han tenido bastante presión mediática para “acabar con Rosa y lo que representa”, que, en su buen saber, dicten lo que en conciencia entiendan lo más justo en un juicio que cada vez está más claro debió de ir por la vía administrativa y no por la penal.

     

    Sea lo que sea el resultado final, la realidad palpable es que esa bodega sólo ha producido efectos benefactores para La Geria y su paisaje. El resto es leyenda y vendetta.

     

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