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Tiempo de griterío  

 

 

 

Todo apunta a que el Psoe de Lanzarote se beneficiará en estas elecciones generales por la “olita” que baja de Madrid y que le vendrá muy bien, sobre todo, para insuflar ánimos en un partido que se la juega en las elecciones autonómicas y locales tras tantos problemas internos vividos en los últimos tiempos.  A los socialistas les beneficia el hecho de estar gobernando y también, por qué no decirlo, su capacidad para prometer por encima de sus posibilidades, como los famosos decretazos de los viernes, que van a provocar que el déficit público crezca y las familias sean más pobres. También les beneficia el bajón previsible de Podemos. Parece claro que al PP le perjudicará la división del voto de centro-derecha con la presencia de Ciudadanos y la aparición de Vox. En Lanzarote, ni Ciudadanos, ni Vox, tienen opciones de ganar el Senado pero le quitan opciones al popular Joel Delgado, cuya gestión ha sido óptima. Es probable que la Derecha gane estas elecciones, pero la fragmentación del voto les puede hacer mucho daño. Tal vez los votantes del centro derecha deberían replantearse su elección y optar por un voto útil.

 

Dentro de los partidos que no son nacionales, a Coalición Canaria estas elecciones le vienen mal dadas ya que el discurso se centra en quién debe gobernar España y el peso se pondrá, como siempre, en los dos grandes lados de la balanza: la izquierda y la derecha, los dos grandes partidos y sus acólitos. Las televisiones nacionales bombardearán a la audiencia para que voten a izquierda o derecha y los problemas de Canarias quedarán diluidos. Que el mensaje de CC penetre en el electorado lanzaroteño siempre ha sido difícil en las elecciones  generales y este año, por el asunto del independentismo catalán, será aún más complicado.  Y eso que CC ha puesto toda la carne en el asador presentando un candidato muy solvente como es Luis Arráez.

 

En cualquier caso, el panorama no es demasiado alentador. El Psoe ya ha demostrado en los últimos meses como se las gasta: políticas populistas, promesas, derroche y endeudamiento de las arcas públicas. Los socialistas siempre han demostrado que son expertos en vaciar el saco, pero luego no saben cómo llenarlo, problema que le suelen dejar al siguiente gobierno que es el que se enfrenta siempre a las consecuencias de tanto gasto desmedido y al que le toca asumir políticas impopulares. Así las cosas, está claro que CC tiene que plantear su campaña en clave canaria para ir allanándose el camino de cara a los siguientes comicios municipales e insulares que, aunque parezca que están lejos, lo cierto es que están a la vuelta de la esquina. CC medirá realmente su suerte en la segunda vuelta, el 26 de Mayo. Esas son realmente sus elecciones.