Viernes, 10 Abril 2026
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  • Lancelot Digital

 

La medicina es una de las profesiones más bonitas del mundo, absolutamente vocacional y al servicio de la vida de los demás. Por eso, el camino para convertirse en médico es largo y está sembrado de pruebas exigentes que requieren mucho esfuerzo y dedicación. Si es lo que quieres hacer con tu vida, aquí va un esbozo de lo que está por venir en los próximos años y algunas historias inspiradoras.

 

Cuando acabes la secundaria, tendrás que elegir un bachillerato de ciencias. Puede ser el de la salud o el científico. En el primero te encontrarás asignaturas como biología y química, de las que te acordarás cuando estés estudiando la carrera y en el segundo, física y matemáticas, también fundamentales para entender mejor después el estudio de la medicina. Es importante que tengas buenas notas y le dediques tiempo, porque la nota de corte para la carrera de medicina es alta: el Grado de Medicina en la Universidad de la Laguna era de un 12,903 para el curso 2023 - 2024. 

 

La carrera de medicina dura al menos 6 años

 

En la carrera de medicina podrás después ir eligiendo asignaturas optativas que te guíen y te ayuden a decubrir por qué especialidad querrás tirar después. Tendrás algunas materias de base en los primeros años como anatomía, química orgánica o fisiología. Dependiendo de tus habilidades y dedicación, pasarás entre 6 y 7 años estudiando la carrera y recibiendo toda la formación téorica y práctica general en distintas áreas de la medicina. En los últimos años, podrás hacer prácticas y rotaciones en distintos hospitales para ver cómo es el día a día del trabajo de un médico en distintas especialidades. 

 

Residencia médica de cuatro años

 

Cuando termines la carrera, tendrás que enfrentarte al temido examen MIR, siglas de Médico Interno Residente. Es la prueba que se exige a todos los médicos para acceder a una plaza de médico especialista en formación en el Sistema Nacional de Salud. En función de tu nota podrás elegir la especialidad y el hospital en el que quieres formarte. Las opciones son infinitas porque puedes optar a centros médicos de toda España. Muchos aspirantes piden hacer visitas, entrevistas y reuniones con especialistas de varios centros para elegir en cuál quieren pasar esos cuatro años de formación práctica. 

 

Al terminar ya serás oficialmente un médico profesional que puede trabajar en cualquier parte, tanto en el sistema público como en el privado. Aunque la medicina sea un sector con una tasa de desempleo baja, será bueno dedicar tiempo a componer un currículum de calidad con la estructura apropiada que te abra a las oportunidades que estés buscando en el mercado laboral. 

 

Especialización y una formación que nunca termina

 

Cuando ya hayas terminado toda tu formación y seas ya especialista en un área, desde la psiquiatría hasta la atención primaria, también podrás subespecializarte, como hacen muchos médicos. Esto puede suponer que añadas entre uno y tres años a tu formación. Por ejemplo, un cirujano general puede querer especializarse en cardiología o un pediatra buscar una enfermedad de la que quiere ser quien más sepa. 

 

Además de esas opciones y sea lo que sea lo que elijas, tu educación tendrá que ser continua. Si a día de hoy todos los profesionales de cualquier disciplina tienen que actualizarse constantemente, quienes se manejan en el mundo de la ciencia todavía más. En el mundo de la medicina hay regularmente cursos, seminarios y programas de educación continua que incluyen los últimos avances. 

 

En total, tienes que prepararte para pasar unos 10 años entre la formación teórica del Grado en Medicina y la práctica de médico residente. Pero es probable que acabe siendo más. Los expertos calculan que después de la secundaria pasarás entre 12 y 15 años estudiando y practicando, en función de la especialización que elijas. 

 

Opciones médicas profesionales en Lanzarote

 

Lanzarote tiene muchas opciones que ofrecer para los médicos que quieran desarrollar su carrera en la isla. En junio de este año, sin ir más lejos, el Centro de Salud de Valterra ha inaugurado una nueva unidad de Medicina Familiar y Comunitaria, integrada por un médico y un enfermero especializado, para dar respuesta a la creciente población de la capital. 

 

El centro de salud tiene dieciocho unidades de esta especialidad, cuatro unidades de atención con pediatras, un servicio de radiología y una consulta de psicología. Además, dos enfermeras se encargan de gestionar los casos, además de contar con matronas para atender a las embarazadas, fisioterapeutas, un logopeda y tres trabajadoras sociales, cuyo trabajo se comparte con otros centros de atención primaria. Además hay un gran equipo de administración y celadores. Así que imagina la cantidad infinita de opciones con las que cuenta la isla. 

 

Las nuevas incorporaciones de medicina y enfermería familiar y comunitaria tendrán el objetivo de atender a una población que está en pleno crecimiento. Actualmente, la zona de la capital, Arrecife, tiene cerca de 26.000 usuarios con tarjeta sanitaria. Se prevé que esté número siga aumentando en los próximos años. El Centro de Salud de Valterra está buscando potenciar la atención primaria y responder a otros retos, como el progresivo envejecimiento de la ciudadanía de la que se hace cargo. Esta será otra de las áreas en la que los estudiantes de medicina pueden especializarse en los próximos años. 

 

Solo en el año 2023, el centro llevó a cabo 132.602 consultas. Solo en los 5 primeros meses de 2024 ya había llevado a cabo y atendido 62.207 consultas. Por su parto, el servicio de Urgencias extrahospitalarias que atiende con su personal propio las veinticuatro horas del día había atendido hasta mayo de este año 2024 49.841 casos de emergencias y 49.943 consultas de enfermería. El año pasado fueron 109.953 las consultas de urgencias médicas y 112.113 las que atendieron las enfermeras dentro del servicio de urgencias. 

 

Medicina Interna, también al alza en Lanzarote

 

La especialidad de medicina interna, que busca descifrar qué enfermedades están produciendo ciertos síntomas de una manera más integral, también está en pleno auge. Y para muestra, un botón: las consultas del servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa crecieron un 45% en el 2023. El servicio realizó 5.735 consultas en el año pasado y llegó a atender a un total de 1.624 pacientes que estaban hospitalizados. 

 

El servicio del Molina Orosa, que es un centro adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, tiene unas cifras que suponen un incremento destacado de las consultas respecto a las 3.972 que realizó en 2022. Hasta mayo de este año 2024 ya ha atendido un total de 2.668 casos. También vuelve a haber un ligero incremento frente al 2023. El servicio de medicina interna trabaja en coordinación con los diferentes niveles asistenciales y el resto de especialidades, así que también hay un alto volumen de interconsultas, que son las que registran los internistas en su trabajo. Desde la atención primaria se hicieron el año pasado 838 consultas de este tipo, desde el servicio de Urgencias fueron 106 y por parte de otros equipos hospitalarios se sumaron 244 interconsultas.

 

Además, la planta de medicina interna es la que tiene el mayor volumen de atención hospitalaria a pacientes, con una carga asistencial de casi el 21% de todas las estancias hospitalarias. Está en la primera posición por especialidades. Los pacientes que ingresan en la planta pasaron el pasado año una media de 7,96 días. Esa cifra se ha reducido bastante este año y sus 644 pacientes pasaron una media de 5,64 días ingresados. Es otra especialidad a tener en cuenta, la de intentar que las personas pasen el menos tiempo posible en un hospital.

 

La investigación, otra especialidad que puede acabar en Nobel

 

Es lo que le pasó a Katalin Karikó, la investigadora húngara. Pasó casi toda su carrera investigando, aunque al ser mujer y exiliada, le costó mucho encontrar el apoyo de la comunidad científica a sus investigaciones. Llegaron incluso a jubilarla antes de tiempo. Pero a pesar de todo, acabó ganando el premio más prestigioso del mundo, el Nobel de Medicina. Y encima fue por sus estudios sobre el ARN mensajero, clave en el desarrollo de las vacunas que nos salvaron a todos de la pandemia de coronavirus. 

 

 


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