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Cómo hacer en casa el chuletón a la plancha perfecto

Tenemos que seguir unos cuantos pasos y, por supuesto, contar con una materia prima de calidad

 

  • Lancelot Digital
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    Disfrutar de un buen chuletón en un asador es uno de los placeres gastronómicos más atractivos para los amantes de la carne. Sin embargo, es conveniente saber que no es tan complicado cocinarlo en casa de forma que nos recuerde al que pedimos en el restaurante. Tenemos que seguir unos cuantos pasos y, por supuesto, contar con una materia prima de calidad. Por cierto, hablamos de hacerlo a la plancha, ya que todo el mundo no dispone de una parrilla.

     

    Las claves para hacer el chuletón perfecto en una plancha

     

    Como comentábamos anteriormente, lo primero es contar con una buena carne. Si no tenemos presupuesto para comprar carne de buey, deliciosa pero también más cara, podemos optar por una pieza de vacuno mayor.

     

    En este punto hemos de subrayar el grosor del corte, de unos cinco o seis centímetros. Así estará ideal para que al cocinarlo quede tostado por fuera y tierno en su interior.

     

    No debemos poner el chuletón en la sartén nada más sacarlo del frigorífico, sino que hemos de sacarlo de la nevera unos 30 minutos antes para que coja la temperatura ambiente.

     

    Otra recomendación es que no usemos aceite para cocinarlo. Con la grasa de la misma carne nos bastará para engrasar la plancha.

     

    La plancha tiene que estar bastante caliente para cocinar el chuletón de forma adecuada. No nos apresuremos.

     

    Una vez pongamos el chuletón en la plancha, seguiremos la técnica de ‘vuelta y vuelta’. No queremos marear la carne, con cocinarlo una vez por cada lado nos servirá.

     

    La sal tenemos que echarla en dos tandas. No antes ni después, sino durante. Primero echaremos una pizca de sal cuando tostemos el primer lado. Luego, volveremos a salar cuando se tueste el segundo lado. Al finalizar, quitamos la sal sobrante pues la carne ya habrá absorbido la necesaria.

     

    Con respecto al punto de la carne (para gustos colores) lo mejor es no pasarla demasiado. Que quede tostada por fuera y crudita por dentro. Si algún comensal lo quiere más hecho, que lo pase después unos minutos más por la plancha, pero a menor temperatura.

     

    Una vez está hecha la carne, la retiramos de la plancha y la tapamos con un paño durante un par de minutos. Así estará más jugosa. Luego cortamos a ras de hueso y la fileteamos en trozos de 2 o 3 centímetros de ancho. La servimos.

     

    Para acompañar la carne, podemos freír unas papas u optar por una ensalada como guarnición. También vienen bien unos pimientos asados.