Martes, 07 Abril 2026
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Mar Arias Couce

 

Escuche aquí el relato leído por su autora

 

 

 

 

Cada vez que aquello sucedía, un escalofrío recorría su cuerpo. Los ojos de los dos felinos posados en el mismo punto, mirando a… la nada.

 

Allí no había nada que mirar, al menos que ella pudiera ver. Los dos gatos giraron la cabeza a la vez y se volvieron a quedar como ausentes, con los ojos fijos en algún lugar de la habitación.

 

No quería sentir miedo, pero debía reconocer que un poco asustada, sí estaba. Le quitó importancia y volvió a mirar la televisión, intentando olvidar el extraño momento.

 

Fue entonces cuando sintió algo, como una caricia fría e intensa, un temblor y un escalofrío que puso su piel de gallina. No se había dado cuenta, pero los dos animales estaban junto a ella, mirando fijamente al punto exacto donde había sentido la mano inexistente.


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