2012, un año marcado por la recesión, el paro y los problemas sociales

El año que termina no ha sido bueno para Lanzarote en general, salvo en el sector del turismo, donde se ha mantenido la ocupación. /Vea el vídeo
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Se podría decir en términos generales que 2012 no ha sido un buen año. El incremento constante del desempleo ha marcado la economía insular durante todo el año. El paro subió durante estos últimos doce meses y, si bien, hubo meses en los que se redujo, en Lanzarote se sumaron más de 1.500 personas a las listas del paro. en los últimos doce meses. Y es que en diciembre del pasado año había 16.109 personas sin trabajo, a falta de las cifras de diciembre, 2012 va a terminar con 17.600 desempleados.
El desánimo general se ha escenificado este año con dos huelgas generales, eso sí, de escaso seguimiento. El aspecto más duro de la crisis se ha manifestado a través de desahucios o cierres de empresas. A esto hay que añadir la parálisis institucional, que en muchas ocasiones ha venido marcado por la política de recortes del Gobierno central.
Desde las patronales empresariales se ha denunciado a lo largo del año el bloqueo en planeamiento, tanto a nivel local como a nivel insular. A su vez, ha sido un año histórico negativamente hablando, en cuanto al porcentaje de ejecución de la inversión de los presupuestos del Gobierno de Canarias, donde desde el propio Cabildo se ha reconocido que sólo se ejecutó un 18%, pues de los 61 millones dibujados, sólo se llevaron a cabo obras por 11.200.000 euros.
Hasta en el campo se negaba la lluvia, siendo uno de los más secos. La cosecha de uva era la más corta de los últimos 60 años pero se ha dado la paradoja de que la cosecha ha sido calificada como de excelente.
En cuanto a controversia, este año ha destacado en los medios de comunicación el tema del petróleo, que ha dividido a los que ven en esta fuente de energía nuevos recursos económicos y a los que entienden que es una amenaza para los recursos turísticos de las islas.
Lo mejor
En cuanto a lo positivo mencionar que el turismo ha mantenido unos más que destacables niveles de ocupación, que han permitido suplir otras carencias de la economía insular.
Destacar también las medidas activas para finalizar con los problemas de Inalsa y los Centros Turísticos, donde ya se aborda una externalización de la gestión para evitar la quiebra de dos de los epicentros estratégicos de la Isla