35 años del golpe de Estado ¿Cómo vivieron los lanzaroteños el 23-F?
"Les dije a los de al lado: esto son tiros, y me dijeron que estaba loco", recuerda el entonces diputado Antonio Márquez, presente en el hemiciclo
Lancelot Digital
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El 23 de febrero de 1981 España vivía una de sus jornadas más intensas: el golpe de Estado encabezado por el teniente coronel Antonio Tejero. El país vivía las horas más angustiosas de su joven democracia y 35 años después los lanzaroteños no se olvidan de lo que pasó ese día.
El que más cerca lo vivió fue Antonio Márquez, pues estaba presente en el hemiciclo al ser diputado por la UCD. Márquez lo contaba así en el programa 'Más cuentos que calleja'. "Se oyeron unos tiros y yo les dije a los de al lado esto son tiros y me dijeron estás loco. Además, son tiros de pistola, porque yo distingo tiros de pistola de un revólver, cosas del deporte. Entonces reventaron una puerta, un pobre ordenanza salió a trompicones y entró Tejero con el tricornio. A Tejero lo conocíamos de la Operación Galaxia, que ya había habido un intento. Después nos tiramos al suelo y se fue tranquilizando la cosa, aunque para ir al baño tenía que pedir permiso", contaba. "Baudilio Tomé, que era diputado de León, iba conmigo cada vez que iba al baño y venía un sargento detrás con la metralleta. Fuimos al baño muchas veces por la noche y el guardia era el termómetro de la situación. Empezó con un poco de arrogancia, fue menguando, y ya la última vez dijo no, yo en realidad venía obligado. Ya uno iba notando cómo iba cayendo el golpe", añadía.
En la isla se vivió también con cierta tensión. El ex presidente del Cabildo e integrante del PSOE, Enrique Pérez Parrilla, nos cuenta cómo vivió una jornada que pudo cambiar la historia de nuestro país. "Yo me acuerdo que mi preocupación en aquel momento y la de Orlando Suárez en ese momento fue coger los archivos de la UGT, porque decíamos los socialistas que somos 15 ó 20 nos tienen localizados", recuerda. Según cuenta, se la llevaron a Yaiza "a escondidas". "Mientras tanto contacté con un danés para ver si se la podía llevar al día siguiente a Las Palmas al consulado, pero a lo largo de la noche, que se pasó en vela, ya se fue viendo que las cosas se iban normalizando y afortunadamente no pasó nada del otro mundo, pero sí que había miedo", añade.
También en sectores sindicales y nacionalistas se vivieron horas de gran tensión. "Después de hacer lo que se tenía que hacer, que era hacer desaparecer documentación, documentos donde había nombres de gente implicada en el caso mío con el nacionalismo, yo llegué a un estado de tranquilidad", relata Félix Martín Hormiga. "No traté de buscar una salida, un poco complicada en una isla tan pequeña, sino que me fue a El Almacén. Allí había un buen grupo de gente que estaba al tanto de las noticias. Entre ellos incluso recuerdo a algún alto mando militar", afirma.
Los medios de comunicación también jugaron un papel importante para llevar a los hogares lo que estaba pasando en las Cortes. "Para mí fue fundamental. No sé si se le ha dado un excesivo protagonismo a los medios de comunicación, pero es verdad que demostraron muchos de ellos una valentía importante, porque ahora parece muy fácil porque fracasó, pero cuando se vivió y no se sabía que fuerza tenía el complot que se había organizado, no era fácil realmente dar la cara y hay a muchos periodistas a los que creo que la gente les debe que la democracia se haya mantenido", señala el director de Lancelot Televisión, Jorge Coll.
Los dirigentes actuales recuerdan esta fecha pero lógicamente desde un punto de vista bien distinto. "Yo tengo que reconocer que tenía 13 años entonces y recuerdo ver a mi madre preocupada, pero yo totalmente ajeno a lo que estaba pasando y concentrado en la excursión del colegio que teníamos al día siguiente. Lo viví sin ninguna preocupación, aunque sí se respiraba en casa inquietud", apunta el actual presidente del Cabildo, Pedro San Ginés.
35 años después España ha consolidado su democracia. Ya nada hace presagiar un movimiento militar de estas magnitudes aunque, eso sí, existen otros problemas.