Viernes, 21 Agosto 2026
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Las plataformas digitales ganan terreno en una etapa clave para el desarrollo cerebral y la socialización

  • Lancelot Digital

 

Mientras España estudia prohibir el uso de las redes sociales en las personas menores de 16 años, iniciativa que ya ha sido aprobada en Francia y Australia, con el fin de evitar que sigan creando adicción entre los jóvenes por los numerosos problemas que conlleva esta situación, en Estados Unidos comienza un juicio contra Meta en el que se intenta demostrar la adicción que provocan las redes sociales entre los jóvenes. Algo que también sucede entre la población más joven de Lanzarote. “Evidentemente, generan adicción, pero no solo en los adolescentes, sino también en los adultos. El problema es que las medidas que se puedan crear para intentar evitar que algo que es adictivo deje de serlo… básicamente es imposible”, asegura Yashmina Velázquez, psicóloga y directora de Centro Ajei.

¿Pero entonces por qué se insiste, sobre todo, en los jóvenes?

Asegura que “en los adolescentes el problema se agrava, porque su cerebro todavía está en desarrollo. Toda el área frontal del cerebro, que es la que se encarga de la memoria a corto plazo, el razonamiento y los procesos de socialización, continúa desarrollándose hasta después de la pubertad. Por tanto, mientras se está utilizando el teléfono, se puede estar causando un daño directo a ese proceso de desarrollo. Entonces, claro, ahora los padres dicen que los niños son ansiosos, que son hiperactivos... Hay una sobreestimulación desde edades muy tempranas. No es necesariamente que el niño tenga una patología psicológica, sino que se le está dando un arma que está provocando que desarrolle conductas propias de una persona adicta, pero a una edad demasiado temprana”.

Yashmina Velázquez, psicóloga y directora de Centro Ajei, añadía a esta responsabilidad de los familiares y de la sociedad, el papel que han tenido los centros educativos en el consumo de pantallas en los menores al eliminar los libros físicos, algo a lo que los colegios cada vez quieren volver más con el fin de revertir la situación. Es por ello por lo que los gobiernos buscan medidas de control. El problema “es limitar el acceso a la adicción, pero no eliminar el proceso de adicción en sí mismo”.

Por lo que se necesita una reeducación social. “El problema cuando se trabaja con los niños es que hay que trabajar con los padres, porque los padres dicen: «Ay, es que le di el móvil porque me estaba volviendo loca la cabeza, es que no paraba de quejarse, es que todos los amigos lo tienen...». Claro, hay que trabajar con ellos. ¿Dónde están los límites? Al final, los procesos adictivos se producen cuando no hay un establecimiento de límites saludables”, asegura.


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