Nació para que el sector pesquero insular pudiera emanciparse y no depender del empresariado peninsular que controlaba la industria de la isla Lancelot Digital Fotografías: Jesús Betancort La fabrica conservera Agramar, destruida casi en totalidad por el voraz incendio declarado en la nocehe de este jueves, nació en 1981 cuando los principales armadores (propietarios de barcos pesqueros, sobre todo sardinales) se unieron para crear la que sería primera industria pesquera de tranformación de sardina netamente lanzaroteña. Entre sus fundadores destacó el nombre de los armadores Manuel de la Cruz, Salavador Toledo, Juan Betancort (uno de los principales promotores de la idea) Gregorio Armas, José Manuel Fiesta Coll (que fue quien redactó el proyecto técnico) y Leandro San Gines entre otros. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las llamadas “fábricas” existentes en Lanzarote (Rocar, Garavilla, Lloret y Llinares, Harimarsa y Ojeda) eran de capital peninsular. Aunque muchas de ellas también tenían sus barcos de capturas, el mayor aporte de materia prima lo recibían de los casi 40 barcos sardinales existentes en los años 70 en Lanzarote. De hecho, era Lanzarote el punto de España donde más sardinas se capturaban, si bien la mayoría de las factorías ya no enlataban, sino esaban destinadas a transformar el producto y convertirlo en harina de pescado y aceites, muy demandados en países europeos en vías de desarrollo por su gran aporte de proteínas en la alimentación de los piensos de pescados. Independencia del sector Agramar de alguna forma significó la independencia del sector y la mayoría de edad de la industria pesquera lanzaroteña. Es decir, que supuso, de alguna manera, eludir la dependencia peninsular. El coste de la inversión fue alto, unos tres millones de euros del año 81, por lo que se contó con la ayuda de Sodican (una empresa pública de ayuda a la industria). En concreto, Agramar (los armadores lanzaroteños) controlaban el 55% del accionariado, Sodican el 31% y un 14% Endiasa. Las naves de Agramar, con una extensión de más de 8.000 metros cuadrados, estaban destinadas a la congelación de sardina, reconvertidas en una de las mejores harinas de calidad; fabricación de hielo y manipulación de pescado en general. Inicialmente creó unos 70 puestos de trabajo directo. Tras la desaparición de la flota sardinal como consecuencia de los nuevos tratados pesqueros con Marruecos y la Unión Europea, la factoría se fue abandonado tras su desmantelamiento. Optuna, la empresa creada en los años 90 a la flota atunera de Lanzarote, fue la última en utilizar esas instalaciones hasta que a principios de la década del 2000 cerró definitivamente sus puertas. En manos inmobiliarias Esas instalaciones son adquiridas a principio de la década del 2000 por una inmobiliaria tinerfeña, Salatín, quien tenía proyectado realizar una zona comercial que finalmente quedó en nada por la burocracia y la crisis del 2007 que afectó gravemente a la liquidez de esta importante constructora canaria. Se cree que ahora la propiedad de esas instalaciones son de algún banco. Con el incendio de hoy se acaba con la última factoría de pescado de la isla que nació a la sombra de la gran flota sardinal y atunera de las más importantes de España en los años 80 y 90.