Árboles caídos, alcantarillas desbordadas… la resaca de Emilia
La borrasca dejó más de 30 incidencias en Lanzarote, a pesar de lo cual el balance general ha sido positivo
“El balance ha sido positivo”. Esta ha sido la conclusión del paso de la borrasca Emilia en Lanzarote, que se adelantó, llegando desde el viernes por la noche a la isla y que se mantuvo hasta la tarde del domingo, llegando a dejar una mayor cantidad de agua de la prevista. Jornadas en las que se declaró el Plan de Emergencias insular, el PEIN, que, aunque en un principio estaba previsto para la tarde del viernes y todo el sábado, finalmente en la mañana del domingo se volvió a declarar hasta la tarde de ese mismo día. A pesar de que el balance del paso de Emilia por la isla es positivo, explicaba el gerente del Consorcio de Seguridad y Emergencias, Enrique Espinosa, en la jornada de ayer. “Ha sido una lluvia tranquila, y no ha sido torrencial, salvo la caída el domingo en Costa Teguise, que sí hizo daño”.
Sin embargo, si se registraron varias incidencias, un total de 36 actuaciones de los bomberos en todo el fin de semana, como dos salidas de vía de dos vehículos en distintos puntos de Lanzarote, uno de ellos, el consejero de los CACT, Ángel Vázquez. Otras incidencias fueron “un árbol caído en Haría, un palo de Telefónica que se cayó”.
Sin contar las actuaciones que se realizaron desde el Consorcio del agua. “Muchas incidencias en las calles de las zonas urbanas, porque no tienen capacidad y se desborda y se llena todo de aguas fecales”.
Espinosa apunta también que esta ha sido la causa de las inundaciones en los locales, al igual que las toallitas encontradas en las alcantarillas desbordadas como en la calle Gómez Ulla de Arrecife que bloqueaban el paso del agua por las mismas, o las que el agua logró sacar y se acumularon en algunos puntos de la capital. Agua que también entró al pabellón municipal de Teguise en la jornada del viernes. En cuanto a los barrancos de Lanzarote, estos dejaron cascadas en el paso durante el paso de Emilia.
Bonitas imágenes de la naturaleza que se repitió en el resto de las islas como en Tenerife, donde el Teide se pintó de blanco, una estampa blanca que también se vivió en Gran Canaria, isla en la que las olas llegaron hasta las viviendas en algunas localidades del norte de la isla.