Canarias busca bajo tierra una energía capaz de reducir su dependencia de los combustibles fósiles
Los primeros indicios aparecen a más de 2.000 metros en Tenerife y habrá nuevas perforaciones en Gran Canaria y La Palma
- Lancelot Digital
Canarias mira ahora hacia el subsuelo para avanzar en su descarbonización. Las investigaciones realizadas en Tenerife han encontrado indicios de recursos geotérmicos a más de 2.000 metros de profundidad que podrían abrir una nueva vía para producir electricidad renovable de manera constante en las islas.
Los trabajos del Consorcio Energía Geotérmica de Canarias se concentran en Vilaflor, donde las exploraciones han detectado temperaturas que apuntan al potencial energético del subsuelo de Tenerife.
A diferencia de otras renovables como la solar o la eólica, la geotermia profunda tiene como principal ventaja su capacidad para generar energía de forma continua, sin depender de las horas de sol o de la intensidad del viento. Tampoco necesitaría los mismos sistemas de almacenamiento para garantizar el suministro cuando las condiciones meteorológicas cambian.
El consejero de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, Mariano Hernández Zapata, considera que su desarrollo podría incrementar de manera significativa la penetración de las energías renovables y reducir progresivamente el uso de combustibles fósiles en el Archipiélago.
El Ejecutivo autonómico movilizará cerca de 105 millones de euros procedentes de fondos europeos para avanzar en las investigaciones y realizar perforaciones también en Gran Canaria y La Palma. El proyecto combina participación pública y privada y cuenta además con experiencia procedente de Islandia, uno de los grandes referentes internacionales en el aprovechamiento de la energía geotérmica.
Las nuevas prospecciones están próximas a comenzar y deberán determinar si los recursos detectados pueden aprovecharse finalmente para producir electricidad a escala comercial.
Canarias ya exploró esta posibilidad décadas atrás. En Lanzarote se realizaron investigaciones durante los años noventa que no llegaron a traducirse en un aprovechamiento energético.
Ahora, tres décadas después, el Archipiélago vuelve a intentarlo con nuevas tecnologías y mayores inversiones. El objetivo a largo plazo es convertir el calor almacenado bajo las islas en una fuente estable de energía renovable que contribuya a reducir la dependencia de los combustibles fósiles.