Cerca de 1.200 trabajadores se forman para cubrir las necesidades del sector de la construcción
Canarias intenta equilibrar la demanda de mano de obra actual con las necesidades reales de la población
- Lancelot Digital
Para la presidenta de la patronal de la construcción este es el principal problema. “Las empresas no pueden construir en estos momentos viviendas al precio al que la ciudadanía las puede comprar”, señala María de la Salud Gil, presidenta de la Asociación de Empresarios de la Construcción.
Salud Gil cree que el principal obstáculo parte desde el Gobierno de la nación, que sin presupuestos no ayuda al sector a completar los elevados costes que permitirían la construcción de vivienda asequible. “Pero aquí el problema real es de presupuesto. Los dos planes de vivienda, tanto el estatal como el canario, están caducados. Con lo cual, en este momento no hay fondos destinados a una producción de viviendas que venga a resolver el problema. Necesitaríamos construir doce mil viviendas al año. Si el Gobierno del Estado, que no tiene presupuesto, que además lleva tres años sin presupuesto, tuviera cuatrocientos cincuenta millones de euros que le corresponden a Canarias cada año para poder promover viviendas asequibles, nosotros pondríamos mil novecientos millones de euros para poder hacerlas esas doce mil”.
Por otro lado, y con el fin de paliar el problema de la mano de obra en la construcción, el vicepresidente del Gobierno de Canarias, Manuel Domínguez, y la propia presidenta de la Fundación Laboral de la Construcción, María de la Salud Gil presentaban el pasado viernes un total de cuatro proyectos formativos para abordar la escasez de mano de obra en los sectores de la construcción y la industria en Canarias. Los proyectos, que suman un total de 8’4 millones de euros, están dirigidos a desempleados. “Hay que aunar la necesidad de mano de obra que tienen los sectores con el interés que estoy convencido tiene la población canaria, para de esta manera poder entonces dejar de escuchar este tan cacareado, reclamo de los distintos sectores de no hay mano de obra”, señalaba Domínguez.
Gil explicaba que “lo que hemos firmado ha sido un plan sectorial con el metal también y el sector de la construcción para formar en total mil doscientas personas porque son dos entidades, en las dos provincias. Esto no viene a resolver el problema, lo que viene es a focalizar en el factor trabajo, un problema fundamental que es la adaptación a las necesidades del mercado. En este proyecto lo que se intenta es iniciar un itinerario formativo coherente con las necesidades del mercado. Un itinerario formativo que no se sustenta sobre la formación tradicional o sobre el modelo tradicional de construcción, sino que introduce nuevos procesos constructivos más eficientes, vinculados a las nuevas tecnologías, que, entre otras cuestiones, además de resolver los problemas de productividad y de rentabilidad que tiene en este momento el sector, también puede romper con la dicotomía de la disfunción entre la oferta y la demanda de mano de obra. Pero no viene a resolver el problema. La Fundación Laboral de la Construcción formamos entre trece y catorce mil personas al año. Y es verdad que insertamos un gran número de esas personas, pero hay un 25% de puestos de trabajo que no se cubren. Y ahí es donde está la cuestión. El problema no se va a resolver con esto, pero sí va a resolver uno de los problemas que eran importantes, que es entender la formación con un itinerario formativo vinculado a las necesidades del mercado”.