Cinco años después del Tajogaite, La Palma sigue viviendo las consecuencias de otro volcán
El vulcanólogo Fran Garlaz advierte de que la reconstrucción física, económica y social de la isla continúa pendiente
- Lancelot Digital
Cinco años después de que el Tajogaite comenzara a expulsar lava en La Palma, la erupción terminó, pero muchas de sus consecuencias permanecen. Viviendas, carreteras y cultivos continúan en proceso de recuperación mientras los afectados afrontan también una reconstrucción social y personal mucho más difícil de cuantificar.
El 19 de septiembre de 2021 comenzó una erupción que transformó durante meses el paisaje de la Isla Bonita y sepultó viviendas, fincas e infraestructuras. Un lustro después, el biólogo y vulcanólogo Fran Garlaz, residente en La Palma, considera que junto al fenómeno geológico apareció también un "volcán social" y psicológico cuyos efectos siguen presentes.
La reconstrucción, sostiene, no puede limitarse a recuperar carreteras y edificios. Aunque reconoce que se ha movilizado una importante cantidad de recursos económicos durante estos años, también señala que queda por determinar cuánto de lo anunciado inicialmente ha terminado llegando a los afectados.
Garlaz considera además que la catástrofe abrió una oportunidad para replantear el modelo de isla. La Palma ha vivido tres erupciones durante el último siglo, con el volcán de San Juan en 1949, el Teneguía en 1971 y el Tajogaite en 2021.
Uno de los ejemplos que plantea es la agricultura. La lava sepultó una importante superficie dedicada al cultivo del plátano y no toda podrá recuperarse. Para el vulcanólogo, la reconstrucción de las explotaciones que sí pueden volver a producir debería haber servido para analizar modelos agrícolas diferentes y reducir la dependencia exterior.
Cinco años después, La Palma continúa así reconstruyendo parte de lo que desapareció bajo la lava mientras permanece abierto un debate más amplio: si recuperar la isla tal y como era o aprovechar la reconstrucción para replantear su futuro.