Martes, 28 Abril 2026
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La pandemia del coronavirus, y la crisis económica que llevó aparejada, agravaron los casos de ansiedad, depresión y suicidio en la isla

 

  • Lancelot Digital
 

 

 

En apenas tres años, el mundo se ha transformado por completo. Lanzarote también. Una pandemia mundial nos encerró en casa, generó una crisis económica sin precedentes, destruyó parte del tejido productivo insular, dejó al sector turístico pendiente de un hilo y nos inculcó la duda de cuándo regresaría aquello que conocíamos como normalidad. Cuando estamos a punto de dejar atrás lo peor de esta pandemia, vemos con claridad que lo que ha dejado tras de sí ha sido más pobreza, más paro y a una gran parte de la población consumida por la ansiedad y la depresión.

 

No es para menos. En marzo del 2021, una isla como Lanzarote, con 152.289 habitantes, llegó a tener a 19.872 personas en paro y a 21.340 personas en Erte. Más de la mitad de la población activa de la isla no estaba trabajando debido a la crisis generada por el coronavirus. Y la población que sí lo hacía, se encontraba, en muchas ocasiones, saturada de trabajo por falta de personal debido a que las empresas que subsistían estaban asfixiadas. La primera duda que surge es si las instituciones han sabido estar a la altura a la hora de establecer ayudas oficiales para empresarios y autónomos. No tenemos que ir muy lejos, mientras que Fuerteventura ponía en marcha dos convocatorias de subvenciones por once millones, Lanzarote tan sólo sacaba adelante una convocatoria por seis millones de euros.

 

Este hecho no ha pasado inadvertido y han sido muchas las voces críticas que no han comprendido la lentitud y la escasa cuantía de las ayudas en Lanzarote, que, junto a Fuerteventura, ha sido una de las más dañadas por esta crisis de todo el archipiélago, dada su elevada dependencia del turismo. Se critica que no se haya mirado por el tejido empresarial de la isla suficientemente. También es justo decir que, entre los ayuntamientos, San Bartolomé sí supo atender adecuadamente a las necesidades de sus vecinos afectados por los efectos adversos ocasionados por la covid-19. De este modo, el consistorio con entonces alcalde, el ya fallecido Alexis Tejera otorgó 1.000 euros a un total de 222 beneficiarios.

 

Sin ayudas, sin trabajo, sin encontrar salidas, toda esta situación se ha traducido en un incremento de la ansiedad y de las depresiones. El coordinador de Salud Mental del SCS en la Lanzarote, Jesús Martínez, aseguraba a Lancelot Medios que se han triplicado las interconsultas por salud mental, especialmente entre la población infanto-juvenil. La demanda de interconsultas que hacían los médicos de atención primaria, que antes de la pandemia estaban en torno a las 30 interconsultas semanales aproximadamente, ahora se sitúa en torno al centenar. Un crecimiento evidente en muy poco tiempo.

 

 

Los datos hablan claro un 25% de los canarios presentaba en enero de 2022 síntomas de ansiedad o depresión, tal y como detalla la última Encuesta de Salud Canarias publicada por el Instituto Canario de Estadística. Y no es un tema para tomar a broma, ya que muchas de esas depresiones pueden acabar desembocando en algo aún peor: un suicidio. En 2020, año I de la pandemia de coronavirus, se suicidaron en Canarias 208 personas, el dato más alto desde que el Instituto Nacional de Estadística recopila las cifras, 1980. Se trata de la comunidad con mayor número de suicidios. La franja poblacional con más casos fue la que va de los 50 a los 59 años.

 

Poca atención psicológica

 

Es evidente que la pandemia ha cronificado la precariedad de la atención psicológica. Se necesitaba ayuda más que nunca, pero no se estaba ofreciendo por el colapso de los hospitales, saturados debido a los casos de covid. Según el CIS, un 15,8% de los españoles ha padecido ataques de pánico o de ansiedad desde que estalló la crisis del coronavirus. Es más, antes de la pandemia 670.000 canarios sufrían algún tipo de trastorno mental, según la Federación de Salud Mental Canarias. El confinamiento estricto de marzo y abril no hizo más que agravar esa situación. 

 

Ahora mismo, con datos de junio de 2021, hay 2.796 personas a la espera de atención psiquiátrica en las islas y la necesitan con mucha urgencia.

 

Plan de salud mental de Canarias

 

Canarias cuenta con un plan de salud mental aprobado en marzo de 2019 y el PSOE ha pedido actualizar el texto y adaptarlo a las necesidades de la pandemia. Dentro de ese plan existe un programa de prevención de la conducta suicida que se presentó en septiembre de este año y que rescata varios factores causales del suicidio en las islas.

 

El documento destaca las tasas de “admisión a tratamiento” por consumo de tóxicos (alcohol, tabaco y drogas ilegales), una información que detalla el número de personas admitidas a tratamiento ambulatorio por abuso o dependencia de una sustancia psicoactiva. Según los informes del Observatorio Español de la Droga y las Toxicomanías, Canarias ha presentado los valores más altos de todo el país durante varios años. En 2018, la tasa fue de 144,69 personas por 100.000 habitantes; a nivel nacional la cifra cae a 102.

 

También existe un mayor riesgo suicida por las condiciones socioeconómicas endémicas del Archipiélago. En una comparativa con el Estado, Canarias muestra cifras peores en cuanto a paro, aspectos económicos, nivel de estudios y nulidades, separaciones y divorcios. El nivel de apoyo social también fue más bajo en las Islas. “Todos ellos se han señalado como factores de riesgo de la conducta suicida”, concluye el texto.

 

 ¿Somos felices los lanzaroteños?

 

Lo cierto es que uno de cada dos lanzaroteños se declara no muy feliz o nada feliz según recoge el Sociobarómetro de Canarias de marzo de 2021, herramienta demoscópica recuperada por el Gobierno canario.

 

Una sensación que viene, sin lugar a dudas, influenciada por la irrupción del Covid-19 pues no en vano casi el 60% de la población lanzaroteña aseguraba que la pandemia había afectado “mucho” en su vida persona, frente al 33,2% que afirma que le está afectando “algo o nada” y el 6,9% que dice afectarle de una forma “regular”, según el citado Sociobarómetro.

 

Lancelot Televisión pone el dedo en la llaga

 

 

Lancelot Televisión emitía el pasado mes de febrero un programa especial dedicado a la salud mental: “La pandemia que no se ve”, dirigido y coordinado por la periodista y coach, Gloria Artiles (https://lancelot.tv/otros/3317-especial-lancelot-tv-01-03-2022). Participaban en este programa como invitados, Marta Ceñal, presidenta de GAMAS, Grupo de Ayuda Mutua de Afectados por el Suicidio, la primera asociación en Lanzarote enfocada a la prevención del suicidio; Natasha Meah Layland, economista y abogada y  Miguel Ángel Gil, ONG Esperanza y Vida. En el programa se trató de poner la lupa sobre un tema del que nadie habla, y analizar sin tapujos las claves del problema.

 

 

 Puede leer el resto del periódico Lancelot de abril descargando este enlace

 

 

 


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