Domingo, 12 Abril 2026
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Aseguró en su primer día de juicio que se siente muy arrepentido pero “que no recuerda nada de lo que ocurrió”

 

  • Lancelot Digital

 

Este lunes comenzaba el juicio del cocinero acusado de asesinar de dos cuchilladas en el cuello a su jefe el pasado 1 de agosto de 2019, en Puerto del Carmen, quien ha afirmado ante un Jurado de la Audiencia de Las Palmas que se siente muy arrepentido y que le pesa en la conciencia lo que hizo, pero que no recuerda lo que ocurrió porque lo vivió “como una película”, llegando a afirmar que le estaba “horrorizando”.

 

Federico Antonio E.M., de 62 años, ha manifestado al tribunal que sufre amnesia disociativa, y que en esos días estaba al borde del suicidio, bastante “descontrolado”, apuntando que llevaba tres meses sin tomar su medicación. El acusado ha querido dejar claro que “nunca planeó la muerte de Rachid”, su jefe, ni esperó a que estuviera de espaldas para atacarle como sostienen las acusaciones.

 

Según ha explicado, los hechos ocurrieron en el restaurante situado en Puerto del Carmen poco después de llegar, a las 13.50 horas, como todos los días, si bien le llamó la atención ver al dueño tan pronto y limpiando el local, que se enfadó y le insultó llamándole “maricón”, porque pisó el suelo mojado. Fue entonces cuando se dirigió a la cocina, se apoyó en un mostrador y cogió el cuchillo. A partir de ahí, asegura que no recuerda lo que pasó, ya que lo vivió todo como si se tratara de una película.

 

En la escena que dice haber vivido en su mente, ese hombre “coge con una mano por la cabeza al otro y con le corta el cuello con un cuchillo para que no haga ruido”, señala apuntando que ese hombre “debía” ser él mismo.

 

Al relatar las siguiente cuchilladas y la persecución a su jefe hasta degollarlo, ha asegura que estaba en “un momento extremo, de depresión y nervios”. Le habían contratado hacía nueve meses para media jornada, pero trabajaba once horas al día, con la promesa de ampliarle el contrato y mejorar sus condiciones laborales, pero no se cumplió nada de lo que le prometieron.

 

Ha admitido que la relación con su jefe no era buena y empeoró a partir de una discusión porque los productos para cocinar procedían del banco de alimentos, pero pese a ello ha asegurado que su intención nunca fue matarle y que tratará de pagar a la viuda y sus hijos la indemnización de 100.000 euros que se le reclama.

 

El acusado se enfrenta a una condena de 19 años y medio de cárcel. El juicio continúa hoy martes y proseguirá hasta el jueves.

 


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