CORREO DE LECTORES. Harto de quienes aparcan en cualquier sitio frente a dos hoteles de Playa Blanca

Un lector, que aunque se ha identificado nos pide permanecer en el anonimato, se ha dirigido a esta redacción, fotos ‘en mano’, expresando lo siguiente:
“Quiero para comentar el ‘civismo’ de los conductores, que fin de semana tras fin de semana, muy acalorados y necesitados de playa, no se percatan de los perjuicios y molestias ocasionadas a todos los que queremos disfrutar de una jornada tranquila, que deja de serlo al acercarte al aparcamiento ubicado en Playa Blanca, concretamente, entre el hotel Princesa Yaiza y el hotel Hesperia Playa Dorada.
“Somos tan cínicos que no nos acostumbramos a hacer deporte (caminar unos metros) para aparcar bien nuestros vehículos y evitar que tanto transeúntes, familias con carros de niños, personas con dificultades de movilidad, en definitiva, todos nosotros, podamos circular por donde tenemos que hacerlo. Vamos, que si tienes que cruzar el parking, no lo puedes hacer por un paso de cebra, habilitado para los peatones. Si en cambio, vas con tu vehículo y tienes que hacer un cambio de dirección o sentido, no puedes hacerlo, porque el carril habilitado para tal hecho, está ocupado por un/a listillo/a, que considerando que está cansado de dar vueltas, aparca donde quiere. ¿No se da cuenta el conductor, es más, no se dan cuenta los que le acompañan, que en algún momento, puede ocurrirles a ellos? Para más inri, en este parking entran autobuses y dificultan gravemente la maniobra, con la molestia a mayores de tener que cometer una infracción y circular marcha atrás, paralizando así los vehículos que vienen detrás.
“Por no aparcar bien y caminar unos metros, que nos hace mucha falta, preferimos incumplir la normativa de seguridad vial, y la ventaja que tienen todos estos indeseables es que no he podido encontrar a ninguna patrulla de la policía local para denunciar este atropello, y qué raro, no se encuentran cuando les necesitas. Esto me lo encuentro todos los fines de semana, sábados y domingos, y ya estoy hasta las narices, de esperar a que llegue algún propietario de uno de estos vehículos y hacérselo saber, por si no se había percatado… la respuesta: ‘llama a la policía’, me dicen… eso, el que más suave responde. No vale la pena seguir de ‘buenas’. Me cansé de actuar yo.
“Muy agradecido por su atención, espero que podamos hacer algo”.