De Lanzarote a la Luna: la isla donde entrenan los astronautas europeos
Pablo Álvarez recuerda que una treintena de astronautas han pasado por la isla para prepararse para futuras misiones espaciales
- Lancelot Digital
Lanzarote vuelve a convertirse en un particular laboratorio para la exploración espacial. El astronauta español de la Agencia Espacial Europea (ESA) Pablo Álvarez visitó este sábado la zona volcánica de la isla dentro de PANGAEA, el programa europeo que prepara a astronautas para futuras misiones de exploración lunar.
La presencia de la ESA en Lanzarote no es nueva. Álvarez recordó que el programa lleva una década trabajando en la isla y que durante este tiempo han pasado por ella alrededor de 30 astronautas.
"Estoy seguro de que alguno de ellos, dentro de no tanto tiempo, va a estar en la Luna y va a aplicar directamente los conocimientos que hemos adquirido aquí en Lanzarote", señaló el astronauta.
¿Por qué Lanzarote?
La respuesta está bajo sus pies. Las características geológicas y volcánicas de Lanzarote ofrecen un escenario especialmente útil para que los astronautas aprendan técnicas que posteriormente podrán aplicar durante la exploración de otros cuerpos celestes.
Entre los conocimientos que adquieren se encuentran técnicas básicas de geología, identificación de rocas, toma de muestras y espectrografía de minerales. También reciben formación sobre los procesos posteriores que permiten analizar las muestras obtenidas en un laboratorio.
La visita sirvió además para poner en valor el Geoparque Lanzarote y Archipiélago Chinijo como espacio para la conservación, la investigación y la divulgación científica.
El presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, destacó que la conservación del territorio durante décadas permite que Lanzarote pueda acoger actualmente este tipo de programas científicos.
Betancort defendió además la diversificación de la imagen de la isla más allá de su actividad turística y del sector primario. "Lanzarote es conocimiento, es innovación y es ciencia", señaló durante la visita.
La isla mantiene así una singular relación con la carrera espacial europea: mientras la ESA prepara a sus astronautas para pisar otros mundos, el paisaje volcánico de Lanzarote continúa sirviendo como aula en la Tierra para aprender a interpretar lo que algún día encontrarán en la Luna.