De panadero y jardinero a empresarios de éxito; así ha sido la trayectoria del marido de Armengol y Rodríguez

En ambos casos sus ascensos meteóricos han coincidido con el crecimiento político de las dos mujeres socialistas
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En los últimos años, el discurso del Gobierno sobre igualdad, mérito y sacrificio contrasta con determinadas trayectorias personales que invitan, como mínimo, a la sospecha. Dos casos paradigmáticos son los de los entornos familiares de Isabel Rodríguez y Francina Armengol, figuras destacadas del socialismo español.
Isabel Rodríguez, forjada en el PSOE desde joven y hoy ministra de Vivienda, no duda en apelar a la “solidaridad” de los propietarios para que bajen o incluso condonen alquileres. Sin embargo, en su propio patrimonio figuran varias viviendas y plazas de aparcamiento en Ciudad Real. Pero más llamativo resulta el salto profesional de su marido, Iván Molinero. Tras haber trabajado como panadero, reponedor y comercial, y contando con formación en Relaciones Laborales y Prevención de Riesgos, fue fichado en septiembre de 2021 por la energética Solaria apenas mes y medio después de que su esposa aterrizara en el Consejo de Ministros, según publican medios nacionales. El ascenso, por tiempos y contexto, despierta interrogantes inevitables sobre si el mérito fue el único factor determinante.
Un patrón similar se observa en el entorno de Francina Armengol. Mientras su gestión al frente del Govern balear sigue bajo la sombra del escándalo de las mascarillas, su pareja, Joan Nadal, pasó de jardinero a empresario vinculado a millonarias operaciones inmobiliarias en Mallorca. Investigaciones judiciales, querellas por presunta estafa y operaciones urbanísticas autorizadas bajo mandatos socialistas dibujan un panorama en el que política y negocios aparecen peligrosamente entrelazados. Además, su desvinculación de una sociedad instrumental pocos días antes de la detención de Koldo García añade más sombras que certezas.