Del verde... al amarillo, Lanzarote vuelve a transformarse

La isla pasa del esplendor verde al paisaje seco tras la ola de calor y la calima
- Jesús Betancort
Lanzarote ha experimentado en apenas unas semanas un cambio de imagen tan brusco como llamativo. Del verde intenso que cubría campos y laderas, salpicados de flores tras meses de lluvias constantes, se ha pasado a un paisaje dominado por tonos marrones y hierbas secas. Una transformación que devuelve a la isla su estampa más habitual, pero que este año resulta especialmente visible por el contraste.

Durante buena parte del invierno y la primavera, las precipitaciones habían dejado una isla poco reconocible, con una vegetación más abundante de lo habitual y un campo que muchos calificaban como “más bonito que nunca”. Sin embargo, la llegada reciente de una ola de calor, unida a episodios de calima persistente, ha acelerado el proceso de secado de esa cubierta vegetal.

El aumento de las temperaturas y la presencia de polvo en suspensión han castigado especialmente a las plantas más frágiles, que habían brotado gracias a la humedad acumulada. En pocos días, el verdor ha ido apagándose, dando paso a un terreno más seco y a una imagen más acorde con el clima habitual de la isla.

Este cambio, aunque esperado en un territorio de carácter volcánico y clima semiárido, evidencia la rapidez con la que pueden alterarse los paisajes insulares ante episodios meteorológicos extremos. También deja imágenes muy contrastadas que reflejan, casi en tiempo real, el pulso de la naturaleza en Lanzarote.