Dos lanzaroteños reinan en la élite del arbitraje español

Agatha López García, recién ascendida a Primera División, recibió en el aeropuerto a Alejandro Hernández tras su brillante participación en el Mundial 2026.
- Lancelot Digital
Lanzarote vuelve a situarse en lo más alto del arbitraje español. Por primera vez, los dos máximos representantes de la provincia de Las Palmas en la élite del fútbol nacional, tanto en categoría masculina como femenina, son lanzaroteños. Alejandro Hernández Hernández continúa siendo uno de los colegiados de referencia del fútbol internacional, mientras que Agatha López García acaba de conseguir el ascenso a la Primera División Femenina, la Liga F.

El ascenso de Agatha supone un nuevo hito para el deporte lanzaroteño y confirma el excelente momento que atraviesa el arbitraje de la isla, que cuenta ahora con dos representantes en la máxima categoría del fútbol español.
La imagen que acompaña esta noticia refleja ese momento histórico. Agatha López García fue una de las personas que recibió a Alejandro Hernández en el aeropuerto César Manrique-Lanzarote tras su regreso del Mundial de 2026, donde el colegiado arrecifeño formó parte del equipo arbitral en cinco encuentros, uno como árbitro principal y cuatro como cuarto árbitro. Familiares, amigos y compañeros del Comité Técnico de Árbitros le tributaron una cálida bienvenida, reconociendo el papel desempeñado en la máxima competición del fútbol mundial.
Ahora es Agatha quien escribe su propia página en la historia del arbitraje lanzaroteño. Tras años de trabajo y progresión, la colegiada ha logrado el ascenso a la Liga F, convirtiéndose en la árbitra de mayor categoría de la provincia de Las Palmas.
Por su parte, Alejandro Hernández continúa consolidando una trayectoria que lo sitúa entre los árbitros españoles de mayor prestigio internacional, con presencia en competiciones de la UEFA, la Liga de Campeones y, recientemente, en el Mundial de 2026.
Con Alejandro y Agatha en la máxima categoría del fútbol masculino y femenino, Lanzarote se convierte en el gran referente del arbitraje en la provincia de Las Palmas, un motivo de orgullo para la isla y un ejemplo para las nuevas generaciones de árbitros.