Jueves, 26 Marzo 2026
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Esta decisión ha generado mucha polémica por la naturaleza de la misma

  • Lancelot Digital
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El Comité Olímpico Internacional (COI) ha anunciado una de las decisiones más relevantes y polémicas de su historia reciente: la exclusión de cualquier deportista con cromosomas masculinos de las competiciones femeninas en los Juegos Olímpicos y en todos los eventos bajo su organización.

La nueva normativa, en vigor desde este jueves, establece como único criterio de elegibilidad la realización de una prueba genética específica, el test del gen SRY, que permitirá determinar si una atleta puede competir en categoría femenina. Esta medida se aplicará tanto a deportes individuales como colectivos y sustituye el modelo anterior, en el que cada federación internacional fijaba sus propias reglas basadas principalmente en niveles hormonales.

El cambio supone un giro radical en la política del olimpismo, ya que a partir de ahora solo podrán participar en competiciones femeninas aquellas consideradas mujeres biológicas según dicha prueba genética. El COI ha precisado que este test se realizará una única vez durante la carrera deportiva de cada atleta.

El contexto político también ha influido en esta decisión. La medida coincide con la línea marcada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aprobó una orden ejecutiva para prohibir la participación de deportistas transgénero en el deporte femenino. Además, su aplicación llega en el camino hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, lo que evita posibles conflictos con la legislación del país anfitrión.

En términos inmediatos, el impacto será limitado, ya que no hubo atletas trans compitiendo en los Juegos Olímpicos de París 2024. Sin embargo, el alcance simbólico y normativo es significativo, al cerrar la puerta a futuras participaciones bajo cualquier condición.


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