Domingo, 12 Julio 2026
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La seguridad de pacientes y trabajadores, el mantenimiento del ejemplar servicio de geriatría y de la residencia de mayores, claves del futuro del centro hospitalario

La seguridad de pacientes y trabajadores, el mantenimiento del ejemplar servicio de geriatría y de la residencia de mayores, claves del futuro del centro hospitalario

  • Lancelot Digital
  • Jesús Betancort

 

Pocas infraestructuras despiertan en Lanzarote un sentimiento tan profundo como el Hospital Insular. Durante décadas ha sido sinónimo de atención a las personas mayores y referente de la geriatría en Canarias. Y, a pesar de las alarmas intencionadas, lo seguirá siendo en el futuro.

Hoy, sin embargo, el centro afronta una encrucijada histórica. El deterioro del edificio obliga a tomar decisiones que enfrentan el apego ciudadano a un símbolo sanitario con la obligación de garantizar la seguridad de pacientes y trabajadores. Mientras miles de personas reclaman que el hospital no desaparezca, el Servicio Canario de Salud insiste en que el traslado será únicamente temporal, que la residencia de mayores se va a mantener en el edificio actual y que el futuro del complejo lo marcará el Plan Director sanitario de Lanzarote.

Expertos geriátricos de reconocido prestigio como Elisa Corujo, que trabajo en el Hospital Insular durante 16 años, apuestan por mantener el Hospital Insular, una vez rehabilitado, como referente geriátrico para pacientes de media estancia y que los agudos permanezcan el edificio anexo al Hospital Molina Orosa donde ahora serán trasladados todos los pacientes hospitalarios hasta tanto culminen los trabajos de rehabilitación del edificio.

El Servicio Canario de Salud ya ha adjudicado a la empresa Lanzagrava el proyecto de adecuación del edificio de Enfermedades Emergentes, anexo al Molina Orosa, el denominado Hospitalito, por un importe cercano al millón de euros y con un periodo de ejecución de las obras de 7 meses. Hasta principios del próximo año, aproximadamente, no se produciría el traslado provisional de los pacientes del Insular.

Una decisión condicionada por la seguridad

Uno de los aspectos menos conocidos del debate es que la situación del edificio no se descubrió recientemente. Ya en 2019 un informe técnico advertía de importantes patologías constructivas y de la necesidad de acometer actuaciones de rehabilitación. Aquel documento permaneció prácticamente sin consecuencias durante la anterior etapa política presidida por la socialista Dolores Corujo al frente del Cabildo y con Ángel Víctor Torres en la Presidencia del Gobiern de Canarias.

Años después, en 2023, otro socialista, el entonces gerente de los Servicios Sanitarios de Lanzarote, José Luis Aparicio, remitió un escrito, en base al informe de 2019, alertando de la necesidad de actuar con extrema urgencia sobre el inmueble, insistiendo en la conveniencia de buscar una solución que garantizara la seguridad tanto de pacientes como de profesionales.

Ese es precisamente el argumento que mantiene hoy el Servicio Canario de Salud. La dirección del Área de Salud sostiene que la prioridad absoluta es evitar riesgos derivados del estado del edificio y ejecutar una rehabilitación integral que no puede realizarse con pacientes ingresados.

El precedente del Plan Funcional del PSOE

Lo que es una incongruencia y una tomadura de pelo a la ciudadanía es que algunos de los que hoy se ponen detrás de la pancarta de “No al cierre del Hospital Insular” fueron los que en 2023 querían aprobar un Plan Funcional para el Hospital Insular (lo que ahora se llama Plan Director) que desmantelaba totalmente el servicio de geriatría hospitalaria.

Ese documento, elaborado por los socialistas, contemplaba levantar un nuevo edificio hospitalario y destinar las actuales instalaciones del Hospital Insular, una vez rehabilitadas, a usos administrativos y otros servicios sanitarios de apoyo, dejando de albergar la actividad asistencial geriátrica que hoy presta el centro. 

Esa circunstancia ha sido utilizada por los actuales responsables políticos para acusar al PSOE de mantener un discurso contradictorio respecto al futuro del hospital, al criticar ahora un traslado temporal mientras su propia planificación contemplaba abandonar la actividad hospitalaria en el edificio histórico.

“Lo que defendía la actual Oposición cuando gobernaba en la pasada Legislatura era un Plan Funcional que entonces escondieron y que no contemplaba ni una sola cama hospitalaria y que además proponía eliminar la residencia de mayores, que hay que repetir una y mil veces, que ahora no se toca como han hecho creer y cree casi toda Lanzarote”, señala el secretario general de CC en Lanzarote, Pedro San Ginés.

La manifestación que evidenció la preocupación ciudadana

La incertidumbre sobre el futuro del Hospital Insular desembocó hace unos días en una de las mayores movilizaciones sanitarias registradas en Lanzarote.

Miles de personas recorrieron las calles de Arrecife reclamando garantías sobre la continuidad del hospital y exigiendo que la rehabilitación no termine convirtiéndose en un cierre definitivo. La protesta reunió a trabajadores, pacientes, familiares, asociaciones y representantes políticos bajo un mensaje común: "No al cierre, sí a la reforma".

La movilización refleja que el debate trasciende el ámbito sanitario. Para buena parte de la población, el Hospital Insular representa un patrimonio sentimental construido durante más de siete décadas de historia.

El Plan Director marcará el futuro

Todas las miradas están ahora puestas en el Plan Director de Infraestructuras Sanitarias de Lanzarote, un documento que el Servicio Canario de Salud lleva meses elaborando y que deberá definir cómo será la sanidad insular durante las próximas décadas.

Ese plan deberá responder cuestiones esenciales: si el Hospital Insular se rehabilitará íntegramente para mantener allí la actividad geriátrica; si será necesario construir un nuevo edificio específico; o si determinadas funciones sanitarias se reorganizarán dentro del futuro complejo hospitalario alrededor del Molina Orosa.

La dirección sanitaria insiste en que ninguna decisión definitiva se adoptará antes de conocer las conclusiones técnicas del documento.

El gran salto que cambió el Hospital Insular

La polémica sobre el futuro del Hospital Insular ha relegado a un segundo plano uno de los hitos más importantes de la historia reciente de la sanidad lanzaroteña: su integración en el Servicio Canario de Salud, una decisión impulsada durante la presidencia de Pedro San Ginés al frente del Cabildo de Lanzarote y que puso fin a una anomalía histórica que se prolongó durante décadas.

“Fue un proceso extremadamente complicado por la resistencia política histórica del Partido Socialista, que siempre se negó por puro populismo y clientelismo político y por qué no decirlo también por la lógica incertidumbre que genera todo proceso de cambio en la plantilla. Hubo muchas movilizaciones en contra, pero al final la propia plantilla ha valorado como muy positiva, su integración en el Servicio Canario de Salud”, recuerda el entonces presidente del Cabildo, Pedro San Ginés.

Hasta entonces, el Cabildo soportaba prácticamente en solitario el peso económico de un hospital que prestaba asistencia sanitaria especializada, una competencia que correspondía al Gobierno de Canarias. La institución insular destinaba cada año varios millones de euros para mantener el funcionamiento del centro, sufragando gastos de personal, mantenimiento e inversiones que limitaban su capacidad para atender otras competencias propias.

El convenio firmado entre el Cabildo y el Servicio Canario de Salud, con efectos desde el 1 de enero de 2019, permitió la integración definitiva del Hospital Insular en la red sanitaria pública canaria. El acuerdo supuso la incorporación de una plantilla cercana a los 240 trabajadores, el traspaso de los inmuebles y del equipamiento sanitario, así como la garantía de mantener toda la cartera asistencial de geriatría y la actividad docente que ya distinguía al centro.

“Todo el hospital debía costar al Cabildo en torno a 10 millones de euros al año, pero con muchas restricciones y miserias. Entiéndase algo muy importante, el Hospital era un Área más del Cabildo, de tal forma que cuando se le acababa el presupuesto afectaba a la disponibilidad de medicinas o incluso hasta del papel higiénico, hasta que se hiciera una modificación presupuestaria”, según apunta San Ginés.

Siete años después, el Hospital Insular cuenta con una plantilla que supera los 300 profesionales y el Servicio de Geriatría dispone de más recursos humanos, tecnológicos y asistenciales que antes de la integración. Mientras tanto, el Cabildo ha dejado de soportar el elevado coste sanitario que asumía antes de 2019, limitándose actualmente a financiar la residencia sociosanitaria anexa mediante el convenio suscrito con el Servicio Canario de Salud, con una aportación anual cercana a los 2,2 millones de euros.

La integración en el Servicio Canario de Salud es considerada por muchos profesionales como el mayor avance organizativo vivido por el Hospital Insular desde su creación. Un paso que permitió consolidar el prestigioso Servicio de Geriatría, incorporar más especialistas, garantizar la formación MIR y dotar al centro de una estabilidad presupuestaria imposible de asumir exclusivamente por el Cabildo de Lanzarote.


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