El regreso de los descendientes a Lanzarote
Más de una treintena de norteamericanos procedentes de Texas visitan la isla para mantener vivo un vínculo de casi 300 años
- Lancelot Digital
Casi tres siglos después, los descendientes de aquellos lanzaroteños que cruzaron el Atlántico y contribuyeron a fundar San Antonio de Texas han regresado a la tierra de sus antepasados. Más de una treintena de norteamericanos se encuentran estos días en Lanzarote para reforzar una conexión histórica que continúa muy presente a ambos lados del océano.
Los visitantes proceden de San Antonio y descienden de las 14 familias canarias que llegaron a Texas en 1731. Entre ellos se encuentra Freddie Bustillo, quien define Lanzarote como "la casa de nosotros" y cifra en más de 40 los descendientes que han viajado a Canarias, aunque no todos forman parte del grupo organizado.
La visita coincide además con el reconocimiento al cónsul honorario de España en San Antonio, Steve Chiscano, también descendiente de canarios. Este jueves recibirá en Jameos del Agua la distinción Valbanera del Gobierno de Canarias con motivo del Día de las Migraciones.
Chiscano y su hermana Carina son hijos del médico tinerfeño Alfonso Chiscano, que se instaló en San Antonio y desempeñó un papel destacado en la creación de la asociación de descendientes de canarios en la ciudad estadounidense.
La huella de Canarias en San Antonio se remonta a 1731, cuando las familias isleñas llegadas a Texas participaron en el establecimiento del primer gobierno civil de la ciudad. Aquella migración dejó una herencia que sus descendientes han tratado de conservar generación tras generación.
El vínculo tendrá además un nuevo escaparate en 2028 con el futuro Museo del Álamo, que prevé contar con una galería dedicada al papel de los españoles y, especialmente, de los canarios en la historia de San Antonio.