Vuelve a poder recolectarse mejillones en Canarias 22 años después
El consejero de Pesca de Fuerteventura pide limitar las capturas a una campaña anual tras 22 años de prohibición
- Lancelot Digital
Después de 22 años de prohibición, el apreciado mejillón majorero vuelve a poder recolectarse en las costas de Fuerteventura. La Dirección General de Pesca del Gobierno de Canarias ha autorizado el levantamiento experimental de la veda hasta el próximo 30 de noviembre, una decisión que abre la puerta a recuperar una actividad marisquera suspendida desde 2004 por el grave descenso de las poblaciones de esta especie.
El consejero de Pesca del Cabildo de Fuerteventura, Enrique Pérez Brito, ha valorado positivamente la medida, aunque advierte de que su continuidad dependerá del cumplimiento de las restricciones establecidas, especialmente por parte de los mariscadores recreativos. "Recordamos que son tres kilos por persona y que hay que tener la acreditación correspondiente, el carné de pesca", explicó el consejero, quien apeló a la responsabilidad individual para evitar que se repitan los problemas de sobreexplotación que llevaron a prohibir su captura.
La reapertura se produce después de los estudios realizados sobre la evolución de las poblaciones de mejillones y responde también a una petición de la Cofradía de Pescadores de Gran Tarajal, cuyos profesionales habían observado una recuperación de la especie durante los últimos años.
Sin embargo, la autorización tiene carácter experimental. En 2027 se esperan los resultados de un nuevo estudio que permitirá evaluar la situación de los bancos naturales y determinar si la actividad puede mantenerse.
Fuerteventura quiere una única campaña anual
Ante esta situación, el Cabildo majorero solicitará a la Dirección General de Pesca que la recolección se limite a una sola campaña al año, preferentemente durante el invierno, en lugar de los dos periodos contemplados actualmente.
Pérez Brito considera que las condiciones del mar durante los meses invernales también contribuirían a limitar las capturas y favorecer la conservación del recurso.
En cuanto a los pescadores profesionales, el consejero recordó que el límite es de 25 kilos semanales y que la comercialización podría realizarse a través de las cofradías, aunque planteó estudiar posibles restricciones a su venta.
El objetivo es encontrar un equilibrio entre la recuperación de una actividad tradicional y la protección de una especie cuya supervivencia llegó a estar amenazada.
El futuro del mejillón majorero dependerá ahora de los resultados científicos y, especialmente, del respeto a las normas durante esta primera experiencia de reapertura.