Miércoles, 07 Octubre 2026
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Algunas de las mujeres que protagonizaron estos duros viajes entre La Graciosa y Lanzarote todavía viven para contarlo

Algunas de las mujeres que protagonizaron estos duros viajes entre La Graciosa y Lanzarote todavía viven para contarlo

  • Lancelot Digital

 

El trueque entre Lanzarote y La Graciosa no pertenece a un pasado tan lejano como podría parecer. Algunas de las mujeres que participaron en aquellos intercambios todavía viven y recuerdan un recorrido que durante años resultó fundamental para abastecer a las familias de la octava isla.

La travesía comenzaba en Caleta de Sebo. Allí, las gracioseras preparaban sus cestas con los productos obtenidos del mar por los pescadores, entre ellos pescado, lapas y pulpos.

Después embarcaban en pequeñas barcas para atravesar "El Río", el canal que separa La Graciosa de Lanzarote, hasta alcanzar la playa de Bajo el Risco.

Era entonces cuando comenzaba la parte más exigente. Con las cestas cargadas sobre sus cabezas, las mujeres ascendían por el Risco de Famara hasta alcanzar los pueblos del municipio de Haría, entre ellos Yé y el propio casco hariano.

El objetivo era intercambiar los productos procedentes del mar por aquellos que escaseaban en La Graciosa. El pescado y el marisco servían así para conseguir frutas, verduras, cereales y otros artículos necesarios para el día a día.

Pero después del trueque quedaba todavía todo el camino de regreso. Las mujeres volvían sobre sus pasos, ahora cargadas con los productos obtenidos durante el intercambio, descendían nuevamente el Risco y atravesaban el mar hasta Caleta de Sebo.

Una de las imágenes más curiosas de aquellos viajes se producía precisamente al subir y bajar de las embarcaciones. Los marineros llegaban a cargar a las mujeres desde la orilla hasta las barcas, y viceversa, para evitar que se mojaran las enaguas que llevaban debajo de sus faldas.

Una historia de esfuerzo y supervivencia que en los últimos años ha comenzado a recuperarse como parte de la memoria de La Graciosa.

El pasado sábado 3 de octubre se celebró la quinta edición de la Bajada del Camino de las Gracioseras, una iniciativa que vuelve a recorrer aquellos pasos y mantiene vivo el recuerdo de las mujeres que durante décadas conectaron a pie y por mar las dos islas para garantizar el sustento de sus familias.

 

 


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