Jueves, 07 May 2026
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El veterinario asegura que este tipo de denuncias, a pesar de ser bienintencionadas, hacen más daño que otra cosa

 

  • Lancelot Digital
 

 

El conocido veterinario y uno de los especialistas en camellos más reconocido en Canarias, Francisco Fabelo, aclaró y desmintió algunas de las afirmaciones que una asociación animalista había realizado a través de los medios de comunicación sobre la situación de los dromedarios en la isla de Lanzarote.

 

Fabelo cree que a veces este tipo de denuncias, al margen de las buenas intenciones hacen daño porque se transmite a la opinión pública conceptos erróneos. “Se está jugando con la viabilidad de muchas familias y no saben el daño tan grande que hacen cuando se realizan alegremente ciertas manifestaciones”, señala. 

 

Puso el ejemplo de cuando hablan de que utilizan bozales. “No se trata de polemizar, ni de llevar la contraria a ningún compañero, pero ya el propio término de bozal implica el desconocimiento que existe”, señala. “El artilugio que se les pone en la boca se llama zálamo, es un término árabe que se introdujo en España con la llegada de los camellos y tiene la función de, ya que el camello es el único rumiante que exhala aire por la boca y a veces junto al aire va bolo alimenticio. Es desagradable que escupan a la gente y el zálamo que a veces lleva también una tele se usa para proteger y evitar vómitos o escupitajos, algo que, por otra parte, es natural en la especie”.

 

También desmintió que pasar algunas horas sentados fuera perjudicial. “Para nada, significa que están descansando, llevando a cabo la rumia, que es la segunda digestión después de haber comido y esto en el desierto lo hacen de noche pero en el caso de estos animales domesticados, que tienen acceso a la comida, lo efectúan en cualquier momento. No significa que estén cansados, sino que están llevando a cabo la mencionada rumia”. 

 

Aclaró lo de las famosas callosidades en las patas. “El animal nace con ellas. Se llama la concha, la que hay en la parte del esternón y le ayuda a guardar el equilibrio cuando está tuchido y le aisla de las altas temperaturas que tienen que aguantar en el desierto que, en ocasiones, superan los 60 grados”, explica. 

 

Sobre el sobrepeso por transportar turistas indicó que están preparados para eso. “No tiene nada que ver el esfuerzo que realizan subiendo y bajando a dos turistas que el que realizaban cuando cargaban serones de arena o de piedras para hacer muros, hoy en día nadie se extrañaría en Alaska del esfuerzo que realizan los perros de trineo, por ejemplo”. 

 

En definitiva, Francisco Fabelo cree que algunos colectivos urbanitas han humanizado tanto la condición animal que algo natural en el mundo rural lo consideran anormal. “Creo que la intención es buena y que pretenden realmente mejorar la salud de los animales, pero a veces pierden las referencias, precisamente por que probablemente el nacimiento de estos colectivos está en las ciudades y no en los entornos rurales”, señala. “Este tipo de cosas pasan en otros muchos sitios con los burros, los asnos, las vacas de arrastre y esto ha puesto en peligro a muchas razas de animales”.

 

 

 

El especialista en camellos señaló que esa falta de criterio está provocando la desaparición de muchas razas de animales que con la revolución tecnológica ya no tendría cabida en las sociedades modernas. El camello canario hubiera desaparecido de no tener un uso turístico.


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