Miércoles, 11 Febrero 2026
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Chuis

Se hizo conocido por compartir su experiencia como paciente oncológico y las dificultades que se encontró

  • Lancelot Digital
  • Cedida

El mallorquín Xisco Quesada, de 28 años, murió este miércoles 11 de febrero después de varios meses combatiendo un cáncer de páncreas que se había extendido al hígado. Era padre de dos niños y en Baleares se convirtió en una figura muy conocida por narrar en primera persona su día a día como enfermo oncológico y por visibilizar las dificultades para acceder a ciertos tratamientos médicos. Jugador del Club Deportivo San Pedro, fue considerado un símbolo de la lucha y la perseverancia frente a la enfermedad.

La dolencia le fue diagnosticada el 5 de junio de 2025, cuando los médicos confirmaron que se encontraba en un estadio avanzado. A las pocas horas de conocer el diagnóstico, decidió pedir matrimonio a su pareja y ese mismo mes celebraron su boda, un acontecimiento que tuvo una amplia repercusión en los medios locales. Desde entonces, utilizó sus redes sociales como un espacio abierto donde compartía la evolución del cáncer y los efectos de las terapias a las que se sometía.

Mensaje de sus familiares en las rrss

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La noticia de su fallecimiento fue comunicada por la familia a través de un mensaje público en el que expresaron su “profundo dolor”. En el comunicado destacaron que Xisco optó por mostrar su situación “con sinceridad y sin filtros” y recordaron que pasó sus últimos meses ingresado en la Clínica Universidad de Navarra, en Pamplona, siempre arropado por el cariño de sus seres queridos.

Durante el proceso también hubo momentos de esperanza. En agosto de 2025, una tomografía reveló una disminución tanto del tumor como de las metástasis, una noticia que él mismo compartió con entusiasmo. No obstante, denunció que la financiación de algunos tratamientos se condicionara a una expectativa de vida considerada “demasiado corta”. Ya en enero de 2026, tras quedarse sin recursos económicos, promovió una campaña de micromecenazgo para poder acceder a terapias fuera de Baleares, manteniendo siempre su lema: “mientras hay vida, yo sigo”.

 
 


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