"Hablar bien o hablar mal una lengua no es cuestión de geografía; es cuestión de cultura"
El filólogo asegura que el canario es un dialecto más del español hacia el que no debemos tener ningún prejuicio
- Lancelot Digital
Visitó ayer Café de Periodistas el filólogo y recientemente nombrado como integrante de la Academia de la Lengua Canaria, Zebensuí Rodríguez, quien de entrada quiso hacer valer nuestra forma de hablar, definiéndola sin complejos como un dialecto del español. “El concepto de 'dialecto' a veces genera rechazo porque durante una época, fuera del ámbito de la filología, se utilizó con un sentido negativo y peyorativo. No solo ocurrió en Canarias, sino en muchos otros lugares, y por eso hay quien todavía lo rechaza”, señaló.
Habló Rodríguez de los prejuicios que a veces se forman por la forma particular del habla de regiones como Andalucía o la propia de Canarias. “"No hay absolutamente ninguna razón para creer que una modalidad de habla o un dialecto sea superior o inferior a otro, como tampoco la hay para pensar que una lengua es mejor o peor que otra. Lo que existen son prejuicios. Y muchas veces esos prejuicios hacia las modalidades de habla son, en realidad, prejuicios hacia sus propios hablantes. Eso explica, por ejemplo, por qué en Canarias o en Andalucía los prejuicios hacia canarios o andaluces acaban trasladándose también a su forma de hablar”.
Este filólogo de profesión tiene claro que el español no se habla bien o mal según la zona del país sino por la cultura que cada individuo tiene. “Existe un concepto llamado inseguridad lingüística. Cuando una persona considera, de forma consciente o inconsciente, que su manera de hablar no es la más prestigiosa, intenta imitar aquello que cree que sí lo es. Pero, desde el punto de vista de la filología, no hay razones para pensar que una modalidad de habla sea mejor o peor que otra. Hablar bien o mal una lengua no es una cuestión de geografía, sino, en todo caso, de cultura”, explica.
Hay que destacar que Zebensuí Rodríguez, como Ignacio Romero, también lanzaroteño recién ingresado en la academia, participarán en numerosos proyectos, entre otros en el diccionario general de canarismos que ronda la nada desdeñable cifra de casi 13 mil entradas.