Domingo, 05 Abril 2026
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El presidente del Consejo Regulador analiza las expectativas del sector en medio de la nueva vendimia

Arantza Borrego
Fotos: Kepa Herrero

La cosecha de uva de este año no va a ser tan buena como el año pasado. Es más, según Javier Betancor, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinos de Lanzarote, se prevé una caída de entre un 40 y un 50 por ciento. La cuestión ahora es saber cómo va a influir esta situación tanto en los bodegueros como en los propios viticultores ya que tan malo es que haya un exceso de uva como que la producción se encuentre por debajo de la media.

-El 26 de julio comenzó oficialmente la vendimia en Lanzarote, ¿cuáles son las previsiones para este año?
-Hay una previsión de recogida inferior que la del año pasado e inferior que la media de los últimos años. La media se sitúa en torno a los dos millones y medio y nosotros calculamos que este año no se va a superar el millón y medio de kilos. Estamos hablando de un 40 e incluso un 50 por ciento menos que la media de los últimos años. Y esto es debido en buena parte a que hemos tenido un invierno muy suave. La planta podemos decir que acumula fuerza durante el invierno cuando hay una bajada de las temperaturas y cuando llega la primavera reverdece o rebrota… pero claro el invierno ha sido muy suave y esto ha hecho que la parra no brote con toda su fuerza y la producción sea menor. La poda también ha podido influir pero como digo, el motivo principal ha sido el invierno tan suave que hemos tenido en la isla.
-La cuestión es que si hay mucha producción de uva, hay problemas, pero si hay poca también…
-No cabe duda de que Lanzarote tiene una singularidad especial. Pasamos de un año con 900.000 kilos a otro con 4 millones de kilos, en buena medida, por las condiciones pluviométricas y en otra por las condiciones climáticas en que vivimos. El año pasado se perdió en torno al 15 por ciento de la cosecha por la ola de calor de la última semana que quemó la uva. Es un acordeón que tenemos al que es difícil adaptarse porque genera tensiones tanto a los viticultores como a las bodegas. No se sabe qué materia prima vamos a tener ni con qué calidad puede llegar. Por ejemplo, si miramos los últimos cinco años, 2005 y 2006 fueron años donde se recogió muchísima cosecha, más de 3 millones y medio de kilos. Comienza en ese momento una caída exagerada del consumo mundial y las bodegas se encuentran llenas. Los años 2007, 2008, y 2009 fueron cosechas de media y este año es el primero del último quinquenio en el que sí hemos notado una caída de producción con respecto a la media. Es tan malo recoger mucho como recoger poco. No cabe duda de que eso, para las expectativas de las bodegas, y para el propio viticultor que trabaja todo el año, y acaba obteniendo poco fruto y por tanto poco rendimiento de su trabajo.
-¿Se podría evitar este desequilibrio?
-Nosotros siempre hemos dicho que con un plan agrícola insular donde podamos ver qué opciones hay técnicamente para poder estabilizar la producción, como permitir el regadío en momentos puntuales, siempre visado por parte del Cabildo y por parte del Consejo. Pero claro, hay que hacer inversiones y son costosas. Hoy en día la viticultura es deficitaria a excepción de a partir de este año porque las inversiones del POSEI, que son ayudas europeas para el mantenimiento de la viña, han pasado de 600 euros a 1.650 euros por hectárea plantada. Esto te permite mantener los costes de los productos fitosanitarios, si tienes que contratar a alguien para podar, para vendimiar, etcétera, y lo que saques de la vendimia sería tu beneficio. Está claro que es una ayuda importante, no es suficiente como para hacer inversiones como lo que comentaba antes del regadío en momentos puntuales. Hace falta un plan insular donde se puedan estudiar técnicas para homogeneizar la producción y que no origine tensiones porque, insisto, tan malo es tener mucha producción como tener poca.
-Y el descenso que prevén ustedes este año, ¿cómo va a influir en los viticultores y en las bodegas?
-En noviembre de 2009 empezamos a notar un cambio de tendencia en cuanto a venta de vino. 2008 fue malo y 2009 fue peor, llegando incluso a bajar un 20 por ciento las ventas con respecto al año anterior. Sin embargo, desde finales de año empezamos a notar ese cambio de tendencia del que hablaba y se llegan a superar los niveles de venta del año anterior. Ahora mismo la vendimia es escasa, por lo tanto la producción es escasa y el vino también a la hora de comercializarlo. Esto supone una pérdida de cuota de mercado que a su vez conllevará un incremento del precio de la uva que puede estar rondando entre un 10 y un 15 por ciento. Esto se trasladará también a la venta de vino y el precio será más caro porque habrá menos y sin embargo tenemos una gran demanda que hemos notado hasta fuera de Lanzarote. De hecho, hace diez años, el 95 por ciento de la producción se consumía en la propia isla. Hoy en día ya es el 65, lo cual significa que en esta última década las bodegas han hecho un esfuerzo importante por sacar o vender su producción fuera de Lanzarote. El resto de Canarias es un mercado importante, pero es que hay un 5 por ciento que se reparte entre península y el extranjero, algo impensable hace diez años.
-¿Ha podido influir en esto último el hecho de que Lanzarote tenga su propia Cámara de Comercio?
-Desde que nació la Cámara de Comercio de Lanzarote en el año 2006, ha habido diez empresas en la isla que se han unido al proyecto PIPE, un proyecto de internacionalización de empresas, y de éstas, tres son bodegas. Es decir, el 30 por ciento de las empresas PIPE son bodegas y esto denota el interés por salir fuera del mercado insular.
-El Consejo Regulador aconseja a los viticultores vender la poca uva que tengan a las bodegas a las que habitualmente abastecían.
-Han sido los vocales viticultores del Consejo Regulador los que instan a los viticultores de la isla a que si han estado trabajando en los últimos dos o tres años con unas bodegas que han asumido incluso nuevos viticultores que otras bodegas no han podido asumir, que ahora se mantengan en cierto modo fieles, en la medida en que esas bodegas hicieron en su momento un esfuerzo.
-¿El turismo enogastronómico, es una buena alternativa?
-Es una magnífica alternativa. Nosotros entendemos que el turismo enogastronómico es una de las directrices que debe tener Lanzarote a parte del sol y playa y de otras cosas que se están empezando a tratar como el turismo náutico, el deportivo, el de cruceros o el de congresos. Y es que hay que decirle al turista que a parte de todo esto también tenemos unos productos gastronómicos y un vino de magnífica calidad. Entendemos que en Lanzarote es imprescindible desarrollar una ruta del vino.
-Pero ésa es una iniciativa que llevan ustedes planteando ya hace mucho tiempo…
-Claro, pero es que una ruta del vino no consiste simplemente en decirle al turista que pase por cuatro bodegas. No, a esa ruta hay que dotarla de servicios y complementos para poder certificarse ante el Ministerio de Turismo como ruta vitivinícola. Tenemos unas condiciones magníficas y más ahora que ya está el Plan Especial de La Geria, que estamos pendientes de que se publique entre el mes de agosto y septiembre y que entre otras cosas va a permitir al consorcio que ha creado el Cabildo con los cinco ayuntamientos, desarrollar políticas ecoturísticas en ese espacio para el mantenimiento y protección del mismo. La Geria se está muriendo día a día y hace falta un impulso activo desde la Administración. Esperemos que este Plan Especial y con la intención del consorcio para que no termine de morir.
-Ha hablado usted de la calidad de los productos de Lanzarote, entre ellos el vino. De hecho, llama la atención la cantidad de caldos conejeros que están siendo últimamente premiados y no sólo a nivel regional o nacional, sino que han llegado a niveles internacionales.
-Está claro que no es que nosotros digamos que nuestros vinos tienen calidad, sino que está demostrado que cuando una bodega manda sus vinos a certámenes regionales, nacionales o internacionales, vuelven con múltiples galardones, y eso es síntoma de que son vinos de calidad, una calidad que llega precisamente por todo el trabajo anterior que ha hecho tanto el viticultor cuidando la viña como el tratamiento que se le da en la bodega. Lo destacable además es que no sólo se están llevando premios los vinos blancos, que es la variedad mayoritaria de Lanzarote, sino que el año pasado por ejemplo, un tinto de Lanzarote obtuvo por primera vez una medalla de oro en un certamen nacional. En el concurso internacional de mejores moscateles del mundo de los diez primeros, siete fueron franceses, pero es que el primero fue lanzaroteño; en el concurso internacional de Bruselas, la medalla de oro para el rosado, fue para un vino de Lanzarote. Es decir, ya no sólo es la variedad blanca, sino que otras variedades también están empezando a despuntar. Se están haciendo múltiples pruebas e innovaciones por parte de las bodegas para ver cómo se puede mejorar nuestra uva negra y se están haciendo mezclas con otras variedades. Eso denota que hay una preocupación inherente en el viticultor y en la bodega para conseguir más y mejores caldos.
-¿Y esa preocupación se traslada a la imagen de la Denominación de Origen?
-Sí, porque la D.O de Lanzarote a nivel nacional es innovadora en cuanto a imagen. Cada bodega tiene dos o tres tipos de diseño de botella, a cada cual más bonito, y no sólo en botellas sino ten etiquetas.
-¿Considera que el sector vitivinícola está bien tratado por la instituciones o se podría hacer mucho más?
-Siempre se puede hacer mucho más, pero sería de tontos negar que desde las distintas instituciones, llámese Cabildo, ayuntamientos o Cámara de Comercio se están haciendo cosas. Lo que nosotros tratamos es de llegar con el mensaje, hay que desarrollar políticas activas del sector, entendemos que la pata turismo enogastronómico es una pata importante que hay que ir desarrollando y que hay que poner en marcha ese Plan Estratégico del vino que hace años estamos demandando y que va a permitir que se venda más y mejor vino y que el producto se pueda pagar incluso mejor para que se mantenga el viticultor en Lanzarote. No hay que olvidar que buena parte de nuestro paisaje lo mantienen los viticultores. Así que es cierto que se están haciendo esfuerzos, pero se tienen que hacer más.
-¿Y desde el propio Consejo Regulador se está haciendo lo suficiente?
-El Consejo ha sufrido un cambio brutal. Nosotros, hasta 2008, porque así lo marcaba la ley, teníamos que realizar un seguimiento de control de la calidad y del origen de la uva, que fuese de Lanzarote. Ese año cambian los estatutos porque cambia la ley de los consejos reguladores y se convierten en organismos con personalidad jurídica propia sin ánimo de lucro para la promoción en representación del sector del vino. Por lo tanto, todas las acciones que desarrollemos tienen que ir en esa línea, para la promoción del producto. Y como somos una D.O con escaso producto, cuando salimos fuera intentamos que se exporte esa imagen porque Canarias en general y Lanzarote en particular sí tienen una imagen internacional reconocida. Si mimas el producto ‘vinos de Lanzarote’ a parte de sol y playa, estamos aunando sinergias y consiguiendo muchas más cosas. El Consejo tiene escaso presupuesto pero intentamos hacer campañas de importancia.
-¿Se refiere a eventos como la Wine Run o a que un avión de BinterCanarias lleve el nombre de ‘Malvasía Volcánica’?
-Sí, la Wine Run es un evento deportivo que aúna senderismo, paisaje, medioambiente, deporte y cultura del vino… y aunque la idea parte de La Santa, la consejera de Agricultura, Nereida Pérez, ha ayudado muchísimo también por su condición de técnico del Consejo Regulador, en lo que fue el entramado de la ruta. Al principio chocaba el hecho de que en los avituallamientos hubiese vino, pero se ha visto cómo este año, el segundo de su implantación, se ha aumentado el número de participantes. Hemos conseguido casi 600 participantes y el aspecto lúdico también ha sido muy importante. Lo de contar con un avión que se llame ‘Malvasía Volcánica’ es muy importante porque se está haciendo una promoción constante y además en el aniversario del ‘bautizo’ de este avión firmamos un convenio Binter porque han visto que promocionando Lanzarote y promocionando la malvasía volcánica, al final, el beneficio es para la sociedad canaria en general.


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