Martes, 17 Marzo 2026
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Entrevista al flamante vicepresidente del Cabildo

Lancelot
Foto: Kepa Herrero

Como “un nuevo mandato” que destierra la confrontación de otros tiempos ha definido el hasta hace poco portavoz socialista en el Cabildo lanzaroteño y hoy ya vicepresidente primero de la institución, Joaquín Caraballo, la relación que ha unido al PSOE con Coalición Canaria en un nuevo pacto de gobierno que hace apenas un año podría considerarse casi impensable.

Todavía ‘desembarcando’ en sus nuevas responsabilidades, Caraballo apunta a la aprobación de los presupuestos del Cabildo como medida más urgente del momento y, a largo plazo, se propone participar en la solución de cuestiones nucleares para la isla como la territorial, la ambiental y la política turística, sin olvidar la necesidad de encontrar una salida para Inalsa y para los hoteles con licencias anuladas por la Justicia.

-¿No ve la posibilidad de que se repitan los fuertes choques que en un pasado muy reciente provocó la cuestión territorial entre CC y PSOE?
Estamos en un mandato nuevo. Debo reconocer que el mandato anterior fue muy crispado y nos llevó a niveles de confrontación que, vistos ahora, se pueden considerar innecesarios. Al personalizarse el enfrentamiento entre el presidente del Cabildo y el secretario general insular del PSOE, que también estaba en el Cabildo, esto se convirtió en un obstáculo. Nosotros hemos aprovechado que esas personas –sin querer culparlas, porque para que haya confrontación tiene que haber dos partes- no están hoy en el Cabildo para rebajar esos niveles de crispación y creo que lo hemos logrado, se da una situación propicia para que el grupo que queda pueda proponer políticas constructivas. Eso ha facilitado unas mejores relaciones y hemos comprendido que Lanzarote no se puede permitir ese tipo de cosas, los ciudadanos no se merecen una pelea permanente entre sus representantes políticos.

-Nada más anunciarse el pacto en el Cabildo, usted habló de tres ‘áreas claves’ -turismo, medio ambiente y la cuestión territorial- que no van a estar en sus manos, pero quieren que se trabaje en ellas de forma consensuada. ¿Qué pretenden aportar?

-Nosotros hemos entrado a gobernar, en principio, para dar estabilidad al haber una ruptura; pero también ha habido unas posiciones políticas de Coalición Canaria y el Partido Socialista que en determinado momento no han coincidido y a veces no tanto por el fondo de las cuestiones, sino por posicionamientos políticos que hoy creo innecesarios para la sociedad. Hoy no podemos permitirnos una confrontación entre dos partidos importantes, pieza fundamental en Lanzarote, llamados a dar la mayoría de las soluciones que necesita la isla. Entre estas políticas están las territoriales (fundamentalmente el planeamiento), las turísticas y las medioambientales en general, aunque también hay otras en este momento como la gestión de Inalsa. Esa confrontación no significa que estemos alejados o imposibilitados de llegar a acuerdos para dar salida a estas situaciones. Son áreas que gobierna Coalición Canaria pero no quiere decir que sean de responsabilidad exclusiva de ellos, las decisiones importantes que se tomen tendrán el apoyo del Partido Socialista y para eso habrá que consensuarlas.

-Un tema que toca muchas sensibilidades es el de los hoteles con licencias anuladas. Podría ser uno de los puntos de mayor fricción dentro del nuevo grupo de gobierno. ¿Cuál es hoy la postura del PSOE al respecto?

-Creo que el tema de los hoteles ilegales es el que menos problemas nos va a dar en el pacto, sencillamente porque ya está en manos judiciales y poco podemos hacer los políticos: la solución pasa por que un juez acepte lo que se proponga y para eso representantes del Cabildo, del Gobierno de Canarias y de la Fundación César Manrique se están sentando a analizar en profundidad las salidas desde el punto de vista técnico. Es un problema lo suficientemente grave como para que dejemos ya de tirarnos los trastos a la cabeza unos a otros, que nos pongamos de acuerdo en las soluciones y buscar una fórmula que permita desbloquear la situación: lo que sea legalizable se legalizará y lo que no sea legalizable, pues no. Existe la voluntad de encontrar un entendimiento claro donde se perjudique lo menos posible a la industria turística pero que no sea una amnistía para quien haya delinquido.

(LEA LA ENTREVISTA COMPLETA EN EL SEMANARIO LANCELOT DE ESTA SEMANA)


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