Domingo, 03 May 2026
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El gerente del Hospital Molina Orosa cree que la situación pandémica de Lanzarote ha mejorado mucho gracias al trabajo de muchas personas y al ritmo de vacunación, pero recuerda que “no nos podemos confiar”

 

  • Lancelot Digital

 

-Parece que de ser la peor, Lanzarote ahora es una de las islas donde mejor se está comportando el virus. ¿Suerte, mucho trabajo o vacunación?

-Trabajo, vacunas y previsión. Pero sobre todo lo primero, porque el ritmo de vacunación tan bueno que tenemos en la isla y la previsión no son frutos del azar, sino de mucho trabajo de muchas personas.

 

-Teme que se puedan dar pasos atrás como ha ocurrido con otras islas, ¿sobre todo por el tema de la variante Delta y la ‘ola de los jóvenes’?

-Sí, claro. Lamentablemente eso puede ocurrir incluso haciendo las cosas bien. En este asunto, dedicar mucho tiempo, esfuerzo y hacer las cosas bien no garantiza en absoluto que no tengamos olas o problemas como los de principio de año, aunque también es cierto que cada vez estamos mejor preparados:  Afortunadamente ya quedó atrás, por ejemplo, la escasez de EPIs, o las limitaciones para hacer PCRs, … 

 

- ¿Es cierto que está resultando complicado vacunar a la franja etaria de menor edad?

-No exactamente.  Lo que sí hemos notado es un discreto mayor porcentaje de absentismo en el tramo etario de 20 a 30 años. Es decir, mayor número de pacientes en ese grupo de edad que tienen cita para vacunarse y que finalmente no acuden.  Pero ese porcentaje de personas afortunadamente es pequeño, no es significativo y no va a perjudicar la inmunidad de grupo.

 

-¿Para cuándo calculan que se podría alcanzar la inmunidad rebaño? 

-La inmunidad de grupo, esto es, el 70% de la población diana completamente inmunizada, la habremos conseguido el 1 de agosto, si nos siguen llegando vacunas suficientes para ello.

 

- Hay quien dice que, aunque pasemos por una quinta ola, que parece que empezamos a pasarla, la presión hospitalaria sería menor por estar protegidos los sectores más vulnerables con la vacuna… 

-De momento eso es lo que parece.  En olas anteriores, con los indicadores epidemiológicos actuales ya teníamos problemas de presión hospitalaria que afortunadamente no tenemos en la ola actual. Sin embargo, si algo hemos aprendido en esta crisis es que la situación epidemiológica puede cambiar radicalmente en cualquier momento y en cuestión de pocos días. Y hay que estar siempre muy atentos y preparados para lo peor. No nos podemos confiar.

 

-Ya se está empezando a hablar de una posible tercera dosis de la vacuna en algunos países como Francia, ¿cree que en España también tendremos que recurrir a la dosis de recuerdo?

-Eso es una cuestión técnica que los expertos en vacunas deben decidir en base a criterios estrictamente científicos. En caso de que ellos indiquen que esa tercera dosis es necesaria o recomendable, la Consejería de Sanidad nos daría instrucciones para llevarlo a cabo y lo haríamos sin problema. Atención primaria y sus profesionales han demostrado que están preparados para asumir importantes retos como este y como otros muchos y lo volvería a organizar y a desarrollar tan bien como hasta la fecha.

 

-¿Qué le parece que el Gobierno  de España haya aprobado la venta de test de covid en Farmacias? ¿Ayudará esto a frenar la nueva ola que ya asola a España y a Europa?

-Todo dependerá de cómo se organice para que fluya o no la información que se obtenga de esos tests. Si las farmacias notifican a los rastreadores los casos positivos que detecten, como hacen en la actualidad los centros sanitarios privados, entonces esa facilidad de acceso a los tests será de gran ayuda y complementará al Covid-Auto.  En cambio, si no lo notifican, la liberalización de los tests diagnósticos podría suponer una dificultad añadida en la labor de rastreo de casos, detección y aislamiento de contactos estrechos.

 

-En su opinión particular, ¿nos hemos quitado la mascarilla en espacios abiertos demasiado pronto?

-Esta es otra cuestión técnica. Son los epidemiólogos y los preventivistas los expertos en este tipo de asuntos.  Si los expertos del Ministerio de Sanidad consideran que dada la elevada tasa de personas vacunadas y que la evidencia indica que el riesgo de contagio en lugares bien ventilados es aceptable, no hay motivo para ponerlo en duda. Por otro lado, llevamos en pandemia casi un año y medio. A mi particularmente me ha parecido un año y medio larguísimo, no creo que se pueda decir que sea demasiado pronto.  Además, quien quiera puede usar la mascarilla donde quiera, incluido espacios abiertos.  Se ha levantado la obligatoriedad de su uso en esos espacios, pero no se ha prohibido. También hay que tener en cuenta que esta recomendación, como el resto de recomendaciones, son dinámicas y hay que ir adaptándolas a las circunstancias concretas de cada momento.  Es decir, en este momento no es estrictamente necesario el uso de mascarillas en espacios abiertos, lo que no quiere decir que en una semana, o dos, o un mes... las cosas cambien y vuelva a ser recomendable u obligatoria.

 

-Hay quien protesta porque el covid le quita tiempo y espacio a otras muchas dolencias y creen que se están desatendiendo… ¿qué les diría?

-En las fases iniciales de la epidemia así fue. Ténganse en cuenta que en la peor parte de la epidemia durante varios días llegamos a registrar un fallecimiento por Covid cada 36 horas;  llegamos a tener hasta 30 pacientes recibiendo simultáneamente cuidados intensivos en un centro que normalmente cuenta con 10 camas de UCI; e igualmente tuvimos que reconvertir varias plantas de hospitalización en plantas COVID. Para atender a la población enferma y evitar muertes evitables hubo que poner patas arriba los hospitales (el Molina Orosa y el Insular) y los Centros de Salud. Ello provocó que tuviéramos que suspender temporalmente casi toda la actividad quirúrgica porque la mitad de los quirófanos se reconvirtieron en UCIs, la planta de Cirugía se reconvirtió en planta Covid y porque la evidencia en ese momento indicaba que la mortalidad de todas las cirugías se incrementaba si los pacientes estaban infectados por el virus.  Hubo varios meses que solo realizamos intervenciones relacionadas con el cáncer, intervenciones urgentes (cesáreas, apendicitis, traumatismos, …) y aquellas otras patología que los jefes de servicio nos indicaban que no podían esperar porque esa demora podría dar lugar a daños importantes e irreversibles en el paciente.

 

También hubo que suspender casi todas las consultas presenciales del hospital porque muchos de los especialistas tenían que apoyar a los neumólogos e internistas en la atención de los pacientes covid de la planta.  En otros casos, eran compañeros con problemas de salud que no podía atender pacientes en persona y se les indicó que se encargaran de las consultas telefónicas. 

 

El hospital de día oncohematológico fue el único servicio que ha continuado en todo momento con una actividad del 100%, por motivos obvios.

 

Pero afortunadamente hace muchos meses que las circunstancias han permitido que se haya recuperado una actividad casi normal, normal y en algunos casos muy buena, que es lo que todos deseamos.

 

-También alertan de que esta pandemia podría ser la primera de este siglo, pero no la última, ¿tendremos que acostumbrarnos a esto? Es hora de mejorar las infraestructuras sanitaria de la isla. Por ejemplo, ¿más camas Uci?

-Pandemias han existido durante toda la historia de la humanidad y seguirán produciéndose. Es un fenómeno natural que se repite periódicamente.  No creo que nadie pueda acostumbrarse a vivir una pandemia ni que muchos de nosotros, por nuestra edad, tengamos ocasión de sufrir de nuevo una tan intensa como esta.

 

En cuanto al dimensionamiento de las infraestructuras sanitarias de la isla, siempre es momento para mejorarlas.  Dichas mejoras no acaban y no deben acabar nunca. Continuamente va surgiendo nuevas tecnologías, nuevas necesidades, viejas necesidades pero con abordajes mejores,… que son necesarias implementar.

 

La UCI de nuestro hospital debe ser ampliada urgentemente igual que el número de camas hospitalarias.  Esta es una necesidad urgente si queremos evitar pasar por el calvario que sufrimos a principio de este año.  Además, dicha ampliación no es solo necesaria por el COVID, que tarde o temprano dejará de tener tanto protagonismo como ahora, sino porque el hospital está creciendo con nuevas especialidades (cirugía cardiovascular, cuidados intensivos pediátricos,...) y nuevas tecnologías (radioterapia, hemodinámica, …) que demandan espacio.

 

-Usted dijo que las listas de espera han disminuido o están mejor que antes de la pandemia. Otras fuentes en cambio hablan de que las listas de espera de las especialidades son muy grandes, de hasta 2 y tres años en algunos casos, ¿Tiene números de las demoras de la listas de espera en Lanzarote?

En septiembre de 2019, es decir, al comienzo de la legislatura, el número de activos en la lista de espera quirúrgica estaba situado en 2648 personas, con tendencia creciente. La demora media era de 126,2 días, también con tendencia al alza.

 

La demora máxima alcanzada en plena pandemia de coronavirus, con los quirófanos cerrados excepto para las excepciones comentadas previamente, alcanzó los 185 días.

 

A fecha de hoy, el número de activos en la lista de espera quirúrgica se sitúa en 2165 pacientes, lo que supone casi 500  (-18.24%) personas menos esperando a ser intervenidas; y la demora media actual es de 103 días, es decir, la espera media hoy es 23 días menos que hace dos años, al comienzo de la actual Gerencia, y ya nos hemos recuperado del impacto del Coronavirus sobre la demora.

 

De igual manera, se han rebajado los activos y las demoras en casi todas las pruebas radiológicas, por ejemplo, y en otras.

 

En consultas externas lamentablemente no hemos tenido tanto éxito y aunque la situación no ha empeorado, debo decir que tampoco ha mejorado demasiado.

 

Estas mejoras obtenidas en el acceso a nuestras diferentes prestaciones han sido fruto de un importante esfuerzo inversor, contratando más de 30 profesionales para mejorar esa situación, acompañado de cambios organizativos en la estructura directiva de la Gerencia y, sobre todo, del esfuerzo de nuestros profesionales.

 

Y hablando de gestión de listas de espera quisiera adelantar que en este momento estamos trabajando en la implantación de tecnología de inteligencia artificial para mejorar la gestión de las mismas y de los quirófanos, lo que va a permitirnos sacarles todavía un mayor rendimiento.

 

-¿Dónde diría que está nuestra mayor debilidad en la asistencia sanitaria de Lanzarote?

 

-La primera vez que analicé como Gerente nuestra Encuesta de Satisfacción al Alta Hospitalaria, que es anónima y se realiza todos los años, me llamó la atención que los pacientes nos puntuaban con un notable alto, casi un sobresaliente, en todos los items estudiados y como valoración general. La mayoría de los pacientes que están descontentos con nuestro servicio no lo están con la asistencia propiamente dicha, sino con el tiempo que tardamos en proporcionarla. Una vez que son atendidos y que nos conocen nos suelen valorar muy positivamente.

 

Este problema, que es común en prácticamente todos los servicios sanitarios de España, supone una debilidad justo en uno de los pilares fundamentales de los sistemas de salud públicos, la accesibilidad, y se traduce en listas de espera intolerables.

 

Los problemas de accesibilidad, las listas de espera, son en mi opinión la debilidad más importante de nuestro sistema.


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