Joyas entre ceniza: la ciencia detecta un festín de polinizadores en los volcanes de Timanfaya
Las mariposas son el mejor termómetro de la salud de un ecosistema
- Lancelot Digital
Timanfaya es famoso por su imponente paisaje geológico. Un mar de lava aparentemente estéril. Sin embargo, en rincones como el Islote del Mojón, la vida se abre paso de forma sorprendente.
La bióloga Rosa Betancort explica que “las mariposas se siguen porque son insectos y su salud, y la cantidad de insectos que podemos encontrar en la naturaleza, suponen un indicador de calidad de ese ecosistema, de su buen o mal funcionamiento. Cuando no hay polinizadores, todo va mal”.
Desde 2019, este parque nacional realiza un estrecho seguimiento de sus mariposas. La reina indiscutible es la Vanesa de los cardos, que representa el 80% de los registros. Junto a ella, destacan el azul violáceo de la Polyommatus celina, exclusiva de Lanzarote y Fuerteventura, y los tonos amarillos de la Colias crocea. En poco más de una hora, la ciencia ha logrado contar aquí más de un centenar. “En junio, por ejemplo, salimos un día y llegamos a contabilizar 157 mariposas en un recorrido muy corto, de kilómetro y poco”.
Su presencia es el mejor termómetro de la salud de este ecosistema canario. La norma de oro en este paraíso volcánico es clara: mirar de cerca, admirar a distancia y dejar que sigan su vuelo.