La acampada por la vivienda abandona el parque tras siete días de protestas
Los activistas retiran las casetas ante las advertencias de sanciones, pero mantendrán sus reivindicaciones y asambleas semanales
- Lancelot Digital
La acampada reivindicativa por el derecho a una vivienda digna en Lanzarote ha llegado a su fin, al menos en lo que respecta a la ocupación del parque José Ramírez Cerdá, en Arrecife. Tras siete días de permanencia, la Asamblea por el Derecho a la Vivienda ha decidido retirar voluntariamente las tiendas de campaña, aunque advierte de que sus reivindicaciones continúan.
El céntrico parque de la capital lanzaroteña amaneció este miércoles completamente despejado de casetas, después de que los integrantes del colectivo acordaran el martes poner fin a la acampada.
La protesta había generado una importante polémica debido a la ocupación de un espacio público catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC), donde los manifestantes no contaban con autorización para instalar las tiendas y pernoctar.
Durante los últimos días, el Ayuntamiento de Arrecife había advertido de posibles sanciones económicas por incumplir las ordenanzas municipales, que prohíben las acampadas en el municipio. Aunque los participantes podían continuar celebrando reuniones y concentraciones reivindicativas en el parque, la instalación de casetas no estaba permitida.
Estas advertencias han precedido a una retirada que los propios activistas califican de "estratégica", ya que su intención es mantener viva la movilización por el acceso a una vivienda asequible.
De hecho, la Asamblea por el Derecho a la Vivienda ha anunciado que reorganizará su actividad mediante la creación de grupos de trabajo y continuará celebrando asambleas semanales en el mismo parque José Ramírez Cerdá.
Además, el colectivo ha confirmado su apoyo a la huelga general por la vivienda convocada para el próximo 11 de noviembre, una cita con la que pretende dar continuidad a sus reivindicaciones.
De esta manera, la protesta abandona las tiendas de campaña, pero no las calles. Las casetas desaparecen del centro de Arrecife, aunque el conflicto por el acceso a la vivienda sigue abierto.