Lunes, 20 Abril 2026
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Las zonas de Aceleración de Renovables de Lanzarote, pros y contras. Se abre el debate de las energías limpias

Las zonas de Aceleración de Renovables de Lanzarote, pros y contras. Se abre el debate de las energías limpias

  • Lancelot Digital

 

"Será Lanzarote quién decida cuándo, cómo y de qué manera se van a implantar las energías renovables". La afirmación, tantas veces reiterada por parte del presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, no parece ser suficiente para frenar la batalla campal que se ha montado en Lanzarote en torno a las Zonas de Aceleración de Renovables, ZAR.

La primera cuestión sería aclarar qué son las ZAR. Se trata de áreas delimitadas por el Gobierno de Canarias para agilizar la implantación de parques eólicos y fotovoltaicos, reduciendo trámites administrativos. Es decir, acelerar la transición energética en islas muy dependientes del petróleo, como es el caso de Lanzarote que está en torno al 10% de renovables. Los objetivos climáticos de la Agenda 2030 marcan la necesidad de alcanzar al menos un 42'5% en un plazo de cuatro años, algo bastante improbable.

La polémica se ha originado en la superficie a ocupar, ya que en el mapeo elaborado por el Gobierno de Canarias se reserva hasta 3.163 hectáreas (3,75% de la isla; pero la ocupación real necesaria para cumplir con los objetivos energéticos sería tan sólo de un 0'23 del territorio. Es decir, el mapa reserva muchísimo suelo, pero en teoría solo se usaría una pequeña parte.

Críticas de la oposición y los ecologistas

Los colectivos ecologistas y la oposición no han tardado en elevar su voz, señalando que estas cifras abren la puerta a ocupar más suelo del necesario. Además, señalan el riesgo de instalaciones en suelos rústicos, en zonas cercanas a espacios protegidos o de especial interés cultural o turístico. En este sentido, el activista lanzaroteño, Pedro Hernández, ha criticado en varias ocasiones que el mapeo aprobado incluyera suelos rústicos para la instalación de grandes parques eólicos y fotovoltaicos en prácticamente todos los municipios, lo que, a su juicio, comprometería gravemente el paisaje insular. Aunque defiende la implantación de energías limpias, rechaza el modelo planteado. Hernández aboga por la gestión pública de las renovables, y por "no entregar nuestros recursos a grandes multinacionales".

Además, mientras el Gobierno de Canarias pone el foco en la necesidad urgente de desplegar las renovables y el uso también de suelos, el Cabildo, la oposición y los ecologistas, priorizan el autoconsumo, las cubiertas, los espacios ya transformados.

Lo cierto es que el grupo de gobierno ha desmentido en numerosas ocasiones que se vaya a "llenar" la isla de renovables y que se vayan a instalar en pleno parque de Timanfaya. De hecho, el presidente señala que el Cabildo de Lanzarote ya ha activado la comisión técnico-política prevista en el protocolo con el Gobierno de Canarias, desde la que se está abordando la revisión de los errores detectados en los mapas y en la delimitación de las ZAR.

Betancort recuerda que las ZAR no suponen una autorización automática de proyectos, subrayando que todas las iniciativas deberán someterse a evaluación ambiental y a los procedimientos correspondientes. Además, recordó que en Canarias no se permite la expropiación de suelo para este tipo de instalaciones.

La última palabra la tiene Lanzarote

Ha dejado claro el modelo energético que defiende el Cabildo, estableciendo un orden de implantación que prioriza el uso de cubiertas de edificios públicos y privados, seguido de espacios ya transformados por la actividad humana, y solo en último caso, la posibilidad de actuar en suelo rústico. En este sentido, rechaza los planteamientos que sitúan posibles instalaciones en distintos puntos de la isla, insistiendo en que no existe ninguna decisión en ese sentido y que cualquier actuación estará condicionada al modelo insular.

Además, defiende la intervención pública en el desarrollo de los proyectos energéticos para garantizar que el impacto económico revierta en la isla. "No vamos a permitir que el desarrollo de las renovables se convierta en un negocio para unos pocos. Vamos a participar y a garantizar que los beneficios se queden en Lanzarote".

Por su parte, el consejero de Energía Insular, Miguel Ángel Jiménez, acusa a la oposición de generar confusión entre la población. "Han criticado hasta la saciedad y han puesto palos en las ruedas para dificultar el consenso entre el Cabildo y el Gobierno de Canarias en la definición de las ZAR, donde hemos dejado claro nuestro compromiso con la limitación de superficie y el rechazo al desarrollo en suelo ", señala.

Oposición y ecologistas, por su parte, insisten en la necesidad de una mayor claridad, para evitar posibles problemas en un futuro próximo. Mucho ruido, por tanto, en torno a una necesidad que nadie discute: Lanzarote necesita energías renovables, y las necesita cuanto antes.

Pese a toda la polémica, si una cosa tiene clara el Cabildo de Lanzarote es que será la Isla, y nadie más, la que decida su futuro energético.


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