Los presuntos favoritismos a hermanos, encienden la guerra entre el PP y el PSOE
Las denuncias cruzadas por presuntos favoritismos a familiares de cargos públicos alimentan el enfrentamiento entre socialistas y populares
- Lancelot Digital
La llamada guerra de hermanos entre el PSOE y el Partido Popular continúa en Lanzarote. Lo que comenzó como una sucesión de denuncias y reproches políticos se ha convertido en un cruce de acusaciones en el que los familiares de cargos públicos han terminado ocupando buena parte del protagonismo.
El PSOE de Lanzarote fue el primero en calentar el ambiente político con el caso del hijo de Ángel Vázquez, que acabó con la dimisión de este como consejero delegado de los Centros de Arte, Cultura y Turismo (CACT). La polémica surgió tras la firma de la resolución definitiva de siete contrataciones laborales, una de ellas correspondiente a una plaza de freganchín que obtuvo su hijo.
Posteriormente, los socialistas dirigieron sus críticas contra el alcalde de Arrecife, el popular Yonathan de León, por aprobar el ascenso provisional de su hermano, policía local desde hace 26 años, mediante una comisión de servicios.
La ofensiva política también alcanzó a la concejala de Turismo y Recursos Humanos, Eli Merino, por la aprobación de una bolsa de empleo en la que figuraba otro hermano, quien finalmente renunció a trabajar en el Ayuntamiento.
Pero el PP no se ha quedado de brazos cruzados y ha decidido contraatacar. Los populares han solicitado información sobre presuntas irregularidades y posibles favoritismos hacia una empresa familiar vinculada a una consejera socialista durante la etapa de Dolores Corujo al frente del Cabildo de Lanzarote.
Según las informaciones que han trascendido, dicha empresa habría prestado servicios a la institución insular cuando Ariagona González formaba parte del grupo de gobierno y poseía el 15 % del negocio en 2020.
La polémica ha sumado un nuevo capítulo después de que Diario de Lanzarote publicara que al hermano de la concejala Eli Merino se le adjudicó una caseta para los conocidos como «tardeos», celebrados el pasado mes de diciembre en la capital lanzaroteña.
Una batalla política de reproches y sospechas
Al margen de la repercusión mediática de estos episodios, la cuestión de fondo es si estamos ante verdaderos casos de favoritismo e irregularidades administrativas o ante una batalla política alimentada por denuncias cruzadas que, en algunos casos, podrían no tener recorrido penal.
De momento, lo que parece evidente es que la política lanzaroteña ha entrado en una dinámica de reproches, sospechas y ataques personales en la que las relaciones familiares de los representantes públicos se han convertido en munición electoral.
Desde el PP advierten, además, de que el PSOE también tiene asuntos pendientes de explicar relacionados con su etapa de gobierno bajo la presidencia de Dolores Corujo. Los populares consideran que los socialistas no están en condiciones de dar lecciones de ejemplaridad mientras siguen sobrevolando sobre su entorno político las polémicas nacionales relacionadas con José Luis Ábalos, Koldo García, Santos Cerdán, José Luis Rodríguez Zapatero y Leire Díez, así como la condena por el caso de la contratación del hermano de Pedro Sánchez.
En definitiva, la guerra política continúa.