Domingo, 12 Abril 2026
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La mujer vivía con dos menores a su cargo en el barrio de Altavista. “Gracias a Dios ha habido un final feliz" 

 

Yolanda Téllez

Foto: Cedida

 

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Lanzarote (PAH) ha logrado parar en la mañana de este viernes el desahucio de una mujer que vivía con sus hijas de 13 y 19 años de edad y su nieto de tan sólo 6 meses, en el barrio de Altavista.

 

El desahucio estaba previsto a las 9:30 horas y, apenas 10 minutos antes, los miembros de la PAH, que se encontraban postrados en la vivienda que iba a ser desahuciado, recibían una llamada que les comunicaba que el desahucio había sido paralizado. “Ha sido una alegría enorme. Gracias a Dios ha habido un final feliz”, señala Cristina Cividanes, miembro de este colectivo.

 

Este edificio, según cuenta Cristina Cividanes, era propiedad de una inmobiliaria, pero pasó a ser de La Caja de Canarias. Esta familia vivía en régimen de alquiler, pero La Caja de Canarias no permitió continuar con ese contrato y le impidió el ingreso. “Le obligó al impago y ejecutó un desahucio en precario”, explica.

 

Según Cristina Cividanes, esta mujer tan sólo cobra 700 euros y acudió a los Servicios Sociales para que la ayudaran a alquilar otra vivienda. “Le concedieron una ayuda de emergencia social de 800 euros, pero no llegó a materializarse, por lo que no pudo pagar otro alquiler”, relata.

 

Así, desesperada, contactó este jueves con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Lanzarote (PAH), quien enseguida comenzó a moverse para parar el desahucio. “No sé cuál ha sido el detonante, pero está claro que ha sido alguna acción nuestra”, explica Cristina Cividanes, quien dice que tuvieron reuniones con el bando, la abogada de la afectada e, incluso, registraron un escrito en los Juzgados. “No queríamos llegar a ese momento dramático de la puerta, porque nuestro objetivo es prevenir, pero al final ha salido bien”.

 

Cristina Cividanes asegura que la mujer se ha llevado una “alegría enorme” al conocer que su desahucio se había parado. “Antes, ella estaba hecha polvo y obsesionada con la vergüenza que tenía porque le pasara esto, por sus hijos”, afirma. “Ahora empieza otro tiempo, el de ayudarla a conseguir un alquiler social”, concluye. 


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